«El acusado les va a mentir; ya lo ha hecho»
El Ministerio Público subraya que Denise sufrió por sorpresa el ataque que la mató y su incapacidad para defenderse. Muñoz Blas «no huía de la policía, estaba de vacaciones», sostiene Vicente Prieto.

La fiscal y uno de los letrados de la acusación particular. MARCIANO PÉREZ
La fiscal del caso, María Tornadijo, arropó a los miembros del jurado en su alegato inicial, con unos conceptos básicos de Derecho y apuntalando la confianza de unos ciudadanos investidos como jueces hasta que adopten una decisión, tras valorar las pruebas que se propondrán durante la vista oral. Explicó que, como representante del Ministerio Público y funcionaria su interés es defender la ley, para lo que se fundamentará en los testimonios e informes periciales que aportarán funcionarios públicos, como los policías y los forenses, a los que no mueve el interés de las partes personadas.
Tornadijo advirtió al jurado que el acusado «tiene derecho a mentir. Les va a mentir. Es más, ya lo ha hecho» con sus tres versiones de los hechos. Y también explicó la diferencia entre el homicidio y el asesinato, en el que debe concurrir la alevosía en la actuación. El ataque sorpresivo y la imposibilidad de defensa son la clave de este caso para diferenciar el tipo penal. «Denise era una mujer menuda, una peregrina que iba cargada con una mochila pesada; extranjera, en un paraje desconocido y que recibió un ataque sorpresivo y brutal del que no pudo defenderse, por eso nos encontramos ante un asesinato y no frente a un homicidio».
Insistió en que se observaron las garantías procesales del acusado, tanto en su detención como en las horas posteriores y realizó un repaso sobre los testimonios más relevantes que se producirán en los próximos días, como la inspectora de la Comisaría de Astorga que llevó la investigación o el policía al que le dijo que le iba a llevar donde estaba el cuerpo después de la detención. Testimonios de los peregrinos que compartieron las últimas jornadas de viaje con Denise —entre los que se encuentra el que le animó a visitar Castrillo de los Polvazares— y el trabajo de las forenses, tanto en lo que se refiere a la autopsia como al informe sobre la imputabilidad de Muñoz Blas —según el cual el acusado «quería matar a Denise y sabía lo que hacía»—. Los informes forenses y todos los que los complementan suplen la falta del testimonio de la víctima. Las lesiones del cuerpo de Denise sirven de declaración, apuntó.
Destacó, también que la petición de la defensa de que se practicara una contraautopsia al cadáver de la peregrina «aplazó la entrega de los restos a la familia» en dos meses, hecho que, subrayó, incrementó el dolor de la familia Thiem.
Para la fiscal resulta especialmente reveladora la reconstrucción de los hechos, posterior a la detención. Entonces Muñoz Blas se había derrumbado y relatado con enorme detalle lo ocurrido. Mostrando el lugar donde se produjo el ataque, y los puntos donde depositó el cuerpo de la peregrina estadounidense «se jactó» de que la policía no hubiera encontrado el cadáver si él no les hubiera llevado guiado. En estos puntos, los agentes tomaron muestras que resultaron reveladoras y confirman el relato «de unos hechos objetivos».
Terminó su alegación invitando al jurado a «llegar a Santiago por Denise, impartiendo justicia y dictando un veredicto de culpabilidad».