Sahagún muestra su buen humor en el río
Un tren navega en el Cea
La locomotora, un derroche de imaginación reivindicativa. ACACIO
Acacio Díaz | Sahagún
Hay que tener muy buen humor para participar en el descenso de un río, especialmente cuando la falta de agua hace penosa la navegación en buena parte de los tramos. No digamos nada si la nave es una locomotora. Pero nada es imposible si se meten unas buenas cámaras de neumático debajo de cualquier artefacto.
Sin tren no hay futuro, que así se bautizó a la máquina —quizá sin cava, por eso de los recortes que tal denominación critica—, aunó imaginación y actualidad, logrando la empatía del público y, por supuesto, la del jurado. Se llevó el primer premio de una edición del Descenso del Cea que cumple ya 25 años. No le faltó detalle al ingenio, ni humo con el que teñir la tarde, en su singladura de agua dulce. Tampoco, pancarta reivindicativa ni dos maquinistas perfectamente ataviados —acabaron como todos: muy mojados, aunque con los 300 euros del premio— ni un equipo que ayudase a impulsar la embarcación.
Salvemos el Ártico se llevó el segundo premio. Obra de una familia de campistas que ha participado en un buen número de ediciones de este singular acto —organizado por el Centro de Iniciativas Turísticas de Sahagún—, supo guiar el iceberg desprendido del polo con oso, esquimal y morsa. Blancanieves y los siete enanitos, huyendo de la malvada reina aguas abajo, consiguieron el tercer puesto. Otra embarcación singular fue Los piratas y también se vieron muchos neumáticos por uno y otro lado. Hasta 180 valientes personas se lanzaron ayer al Cea, quizá en busca de suerte, ya que la mera inscripción daba derecho a entrar en el sorteo de dos noches de hotel.