Un castro de la Edad de Hierro

La localización de estas construcciones también tiene mucho sentido estratégico. En Peña Morquera se detectó la existencia previa de un castro defensivo perteneciente a la Edad de Hierro. En tiempos de paz las poblaciones vivían en el Valle, utilizando este tipo de fortificaciones en momentos de inestabilidad. El castro resultaba una fortaleza difícil para cualquier enemigo que quisiera penetrar en ella. Así mismo, destaca la presencia de molinos de cuarcita de diferente tipología, entre ellos los denominados barquiformes. Todo esto indica la importancia del procesado de cereal en estas poblaciones del noroeste peninsular. Los restos fueron utilizados para la construcción de diferentes estructuras bélicas. Estas fortificaciones gozaban de buena visibilidad y estaban ubicadas así con el objetivo de evitar ataques de los enemigos ya que se localizaba su presencia a gran distancia, lo que resultaba un factor decisivo para la batalla. Los republicanos aprovecharon estos vestigios para crear una línea defensiva a base de casamatas, parapetos y otras construcciones defensivas.