La FOP urge frenar la campaña antiosos con protocolos que eviten los conflictos
Los últimos datos apuntan a un crecimiento de la población con 40 hembras y 67 crías.
maría carnero | león
Los últimos datos poblacionales del oso en la Cordillera Cantábrica, recopilados por la Fundación Oso Pardo (FOP) el pasado mes de agosto, constatan que la recuperación de la especie va por buen camino. El censo arroja la existencia de 40 osas con 67 crías en las dos subpoblaciones, lo que iguala el record de 2015, aunque con tres crías más. Se trata de «unas cifras muy buenas», según la FOP, pero alerta de que «no debemos echar las campanas al vuelo». De acuerdo con los criterios de la UICN, el oso cantábrico sigue estando en Peligro de Extinción, y legalmente la especie continúa en dicha categoría en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. En este sentido, la FOP denuncia que en las últimas semanas se están llevando a cabo «campañas mediáticas con un tufo antioso que recuerda a la propaganda contra las alimañas de tiempos pasados» e insiste en que «la recuperación parcial del oso en la Cordillera Cantábrica es un privilegio del que debemos presumir, no una desgracia para sus habitantes, como algunos grupos de interés nos quieren vender».
Los expertos consideran que el crecimiento de la población depara nuevos retos que «debemos afrontar sin complejos». Aunque no hay evidencias del aumento de daños al ganado, la FOP reconoce que es verdad que algunos ejemplares se dejan ver con más frecuencia, y el potencial de conflicto se incrementa al aumentar el número de osos. En ese sentido, la fundación urge que las comunidades autónomas cantábricas, entre ellas la Junta de Castilla y León, aprueben el protocolo para el manejo de osos habituados y conflictivos, «pues esto va a dotar a las administraciones de una herramienta muy útil a la hora de afrontar los conflictos causados por los osos y para reducir los temores de los vecinos de los pueblos de nuestras montañas», matizan.
Respecto al censo, de las 40 osas un total de 34, con 57 crías, corresponden a la subpoblación occidental (centro-occidente asturiano, Alto Sil leonés y Ancares) y seis osas con diez crías a la oriental (Montaña Palentina, Montaña oriental leonesa y bosques colindantes de Cantabria). En el núcleo occidental, se detectaron 29 osas con 50 oseznos en Asturias y cinco osas con siete crías en el oeste de León. En cuanto a la subpoblación oriental, cuatro osas con sus crías han estado en diferentes momentos del año entre Palencia y Cantabria, una se ha movido entre León y Cantabria y la última se ha localizado siempre en Palencia.
Resto de la cordillera
En los Pirineos, las cifras son también halagüeñas. Los 39 osos detectados como número mínimo en 2016, entre ellos cinco osas con diez oseznos, también dan motivos para la esperanza, y demuestra que el plan de reforzamiento que se inició a mediados de los 90 está funcionando. La escasez de daños y la reducción de los conflictos en la vertiente española son el fruto de un trabajo muy serio por parte de técnicos y autoridades. En cualquier caso, la FOP reconoce que los problemas y el malestar no han desaparecido en el lado francés, donde no se aplican medidas de prevención de ataques a los rebaños de ovino y colmenares, y este descontento amenaza con extenderse a nuestras propias fronteras». Por eso concluye que «apaciguar el ambiente social en Francia es un reto aún sin resolver».
En el lado español la FOP apunta de que también hay una asignatura pendiente. En los Pirineos occidentales, entre Navarra y Aragón, van envejeciendo los dos únicos machos que habitan esas montañas. «No les deberíamos dejar morir sin darles la oportunidad de transmitir sus genes», insiste la FOP. Esto es especialmente importante ya que la madre de uno de ellos, Canelito, fue la última hembra autóctona pirenaica, y este ejemplar es el único oso vivo en los Pirineos que conserva los genes de la población original. La fundación opina que «habría que volver a impulsar la iniciativa de reforzamiento con hembras entre Navarra y Aragón, tantas veces planteada en los últimos tiempos» y considera que en la actualidad, se empiezan a dar las condiciones sociales favorables para llevar a buen puerto estos proyectos.