CAMPO ■ EL CULTIVO DEL VINO
La DO Tierra de León, la más perjudicada, pierde un 70% y la crisis se prolongará durante varios años
Los desastrosas condiciones de esta año obligarán a encarecer el precio del vino

Vendimia en la DO Tierra de León. DL
La Denominación de Origen Tierra de León ha cifrado en un 70% las pérdidas de la vendimia de este año, en la que las bodegas se han visto obligadas a comprar uva, lo que ha tenido un sobrecoste en la producción que se reflejará también en la cadena de venta.
El presidente de la DO, Rafael Blanco, ha expuesto estos datos esta mañana en una rueda de prensa que ha ofrecido en la Diputación de León, en la que ha estado acompañado del gerente de la DO, Alejandro González, del presidente de la Diputación, Juan Martínez Majo, y de representantes de algunas de las cuarenta bodegas que componen la Denominación.
En esta campaña se han recogido 1,8 millones de kilos de uva frente a los cuatro que suelen ser habituales otros años, ha señalado Blanco. "Es una situación sin precedentes que tendrá efecto en los años sucesivos", ha señalado Blanco, quien ha asegurado que se ha dado el caso de que algunos agricultores renunciaron a la vendimia de vinos tintos y se han dedicado a los blancos y a los rosados.
El gerente de la DO, por su parte, ha asegurado que "se puede decir sin equivocarnos que es la denominación de origen más perjudicada de Castilla y León" y ha confesado que debido a las heladas de finales de abril, inicialmente se preveía que las pérdidas fuesen mayores, rozando incluso el 85 por ciento. El buen comportamiento de las viñas durante el verano hizo que las pérdidas se minimizasen y fuesen al final del setenta por ciento, aunque según el gerente de la Denominación, la calidad sanitaria de la uva es "excelente". Esto se debe, ha explicado, a que la sequía que también afecto a las viñas imposibilitó que se diesen las condiciones para que la uva desarrollase enfermedades fúngicas.
La parte positiva es que el prieto picudo y el albarín, dos variedades de uva autóctona, han continuado mejorando y la variedad ha seguido creciendo.
Los representantes de las bodegas, por su parte, han lamentado que el esfuerzo económico que ha tenido que hacerse por mantener la producción vaya a repercutir en el precio final del consumidor, pero han dicho que debe ser un esfuerzo compartido porque el impacto de una mala cosecha es generalizado en todos los aspectos.