MUNICIPIOS ■ SAN JUSTO DE LA VEGA
La ampliación del CTR finaliza a un mes de vida útil del vaso actual
La obra, de 3,5 millones, se ha topado con la oposición del entorno

Las obras del nuevo vaso ya están concluidas después de año y medio de trabajos. DL
La ampliación del Centro de Tratamiento de Residuos (CTR) de San Román de la Vega (término municipal de San Justo de la Vega) ya es una realidad. Desde que el proyecto saliera a información pública y la Junta, Somacyl y Gersul firmaran un convenio para encarar los trabajos ha pasado algo más de año y medio. Ahora «la obra está terminada», como confirmaron desde la consejería de Fomento y Medio Ambiente, las mismas fuentes que corroboraron que en el vertedero actual «hay espacio hasta abril». La previsión en las actuaciones se ha cumplido y es que cuando en julio de 2016 se dio a conocer el proyecto, ya se ponía en el horizonte 2018 como tope para finalizar la infraestructura.
Con esta obra, que ha tenido un plazo de ejecución de ocho meses, se pretende poner fin al colapso del vaso actual del CTR. El proyecto ha previsto la división en celdas de la nueva infraestructura, de forma que éstas se irán sellando a medida que se colmen. Este diseño contemplaba además la posibilidad de que la basura rechazada para el reciclaje pudiera depositarse en el centro aunque no hubiera finalizado el total de la obra.
El nuevo vaso ocupa 112.000 metros cuadrados, albergará cerca de 2,1 millones de metros cúbicos de desperdicios y está pensado para que pueda prestar servicio de 13 a 15 años. La ampliación, que solo está a la espera de que la Junta reciba los trabajos finalizados, se licitó en octubre de 2016 y al concurso se presentaron 43 empresas. La obra salió por 5,5 millones para su ejecución y puesta en marcha, aunque finalmente se adjudicó en 3,5 millones.
Desde que se conoció el proyecto, el plan no ha estado exento de polémica. Colectivos, plataformas, juntas vecinales y ayuntamientos del entorno, así como los grupos municipales del PSOE y Ciudadanos en San Justo de la Vega presentaron sus alegaciones y se manifestaron para tratar de frenar la ampliación o al menos «exigir una mayor transparencia en la gestión». Propuestas que fueron desestimadas en su mayoría. Incluso durante el transcurso de los trabajos, la futura gestión del vaso ha sido un elemento de discordia entre el comité de empresa del CTR y Gersul. Los trabajadores han reivindicado que se mantengan los puestos tanto si es el Somacyl —que en principio se acordó que tramitaría los lixiviados— como si no quien se hace cargo de la nueva infraestructura. De hecho, en una reunión a finales de enero se abordó el asunto y aunque no se aclaró cómo quedará si se puso sobre la mesa el compromiso de mantener los empleos.