EL FIN DE LA MINERÍA
Peal despide a los 117 trabajadores del cielo abierto por falta de compradores
Las extinciones se suman a las 65 de los trabajadores de la Vasco firmadas en septiembre

La Hullera Vasco Leonesa sólo mantenía la actividad de su cielo abierto, que ahora también se paraliza. JESÚS F. SALVADORES
Peal, la empresa contrata de la Hullera Vasco Leonesa que en los últimos meses ha explotado el cielo abierto de la minera en liquidación y ha llevado a cabo las tareas para ampliar la corta, anunció ayer a la plantilla la extinción de la totalidad de los contratos. Una medida que afecta a los 117 trabajadores de la explotación de exterior, la que en teoría debía seguir produciendo carbón en la histórica minera una vez decidido el desmantelamiento de las minas de interior, en cuya modernización se habían invertido cientos de millones de euros.
Según explicó ayer el presidente del comité de empresa de Peal, José Luis Villanueva, la empresa comunicó a los representantes laborales el inicio de los trámites para extinguir los contratos de toda la plantilla, que opera en el cielo abierto de Santa Lucía de Gordón. La próxima semana se iniciarán los períodos de negociación y se constituirá la reglamentaria comisión para fijar los términos del fin de los contratos de los trabajadores de Peal. Los despidos se suman a los 65 de los antiguos mineros de la Vasco, que seguían en las labores de desmantelamiento de las instalaciones de interior y que entraron también en ERE de extinción en septiembre. Sólo tres mineros de este grupo quedaron fuera de los despidos.
Con esta decisión la actividad extractiva de la Vasco queda totalmente paralizada, una medida que ya era esperada después de que el Gobierno, los sindicatos y la patronal firmaran el Acuerdo Marco para la Transición Justa de la Minería 2019-2027. El acuerdo fijó el fin de la minería del carbón para el próximo 31 de diciembre, y ratificó también las previsiones del Gobierno sobre el mix de generación eléctrica de cara al futuro, que deja fuera a la mayor parte de las centrales térmicas, entre ellas las leonesas. La térmica de Anllares ya se había acogido a las medidas de cierre, mientras Compostilla y La Robla (esta última principal comprador del carbón de la Vasco) desistieron finalmente en este escenario de afrontar las inversiones medioambientales para cumplir la normativa europea, lo que les permitiría mantener la actividad más allá de mediados de 2020.
No será así, las térmicas tienen expectativas de participar cada vez menos en el pool; y cuentan además con algunas reservas con las que pretenden concluir su ciclo de vida. En este panorama, ya a la firma del acuerdo marco, hace un mes, las eléctricas adelantaron que no negociarían nuevas compras de carbón. Lo que provocó el anuncio del cierre de la Gran Corta de Fabero y de Antracitas de Salgueiro. A las que se suma ahora la destroza de la Vasco.