Diario de León

«El alcalde intentaba un encuentro sexual conmigo en su despacho siempre que podía»

Sagrario García Carracedo, concejala de San Esteban de Nogales, ha denunciado al alcalde (antes de la UPL y ahora del grupo mixto) del municipio por un presunto delito de acoso sexual. Recuerda en esta entrevista concedida a Diario de León nume

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Redacción - SAN ESTEBAN. Maite Almanza
León

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-¿Cuándo sintió que se producía la situación de acoso? -La primera vez fue en un viaje a Alija del Infantado para recoger unos cabezudos. Al regreso el alcalde desvió su coche de la carretera y se introdujo en un camino sin asfaltar. Me dijo que hacía tiempo que tenía ganas de estar conmigo, que me deseaba, que quería hacer el amor. Yo le recriminé y terminó pidiéndome perdón. -¿Había notado antes un comportamiento sospechoso de Benedicto Ferrero hacia usted? -No. Notaba un interés que creí que era por trabajo municipal. Pero puedo decir que parecía que no existían más concejales que yo. El resto eran hombres y sobre todo, del primer teniente de alcalde decía que no se podía contar con él para nada. -Antes de ese viaje desde Alija ¿qué tipo de relación mantenían? -Laboral. Nos conocíamos hacía muchísimo tiempo, porque estábamos en un pueblo, y teníamos una relación cordial, buena. -¿Qué imagen tenía del alcalde entonces? -Lo veía como una persona preparada que podría encajar en las listas electorales. La verdad es que lo miraba más desde el punto de vista profesional que desde el personal. -Durante esos episodios de acoso ¿alguna vez él intentó un contacto físico? -Sí. Él tiene el despacho en la segunda planta del Ayuntamiento, y eso de ponerme la mano en el culo bajando las escaleras lo recuerdo muy bien. Se produjo en más de una ocasión. -¿Cómo reaccionaba usted ante eso? -Pues mira: cogía más marcha por la escalera para bajar antes. Y en todo momento le pedía que no se repitiera esa situación. -¿Por qué no dejó el Ayuntamiento? -Porque tenía un enorme respeto por los votantes. Yo fui la gestora de la lista de UPL. Y creí que iba a poder con esa situación, que ningún hombre tenía derecho a hacer que yo desapareciera de la vida política por este hecho. -¿Fue un reto personal para comprobar quién de los dos resistía más? -No, no. Fue responsabilidad política. Yo aguanté hasta que pude aguantar, por no defraudar a mis votantes. Me vi obligada a soportarlo hasta las próximas elecciones, aunque al final no pude, porque en principio yo iba a encabezar la lista, hasta que el alcalde exigió ese puesto para él. -Su comportamiento ¿varió mientras vivía esa situación? -Sí, muchísimo. Yo era alegre y jovial... y empecé a pagar la situación con los más cercanos. Estaba irritable con mi madre, le contestaba. Mi marido llegó a decirme que no me conocía. -¿Cuántas veces intentó el alcalde un encuentro sexual con usted? -Todas las que podía, sería imposible hacer un cálculo aproximado. Piensa que nos reuníamos siempre en fines de semana porque él reside en Valladolid y yo estoy en La Bañeza. Era bastante insistente, sobre todo en la última temporada. El acoso se repetía cada fin de semana que él volvía al pueblo, y cada vez con más fuerza, después de un mes de tranquilidad tras el viaje desde Alija. La situación se prolongó entre agosto del 2000 y la segunda quincena del agosto de 2001. -¿Recuerda alguna situación por su especial crudeza? -Sí. En cierta ocasión dijo que venía de hacerse una biopsia prostática y que no podría hacerlo aunque quisiera porque su semen echaría sangre. ¡Si yo también tengo mucho que hablar! -¿Cómo reaccionó a ese comentario? -Cogí la puerta y me fui. -¿Estaban en el Ayuntamiento? -En su despacho, estas situaciones siempre se producían en su despacho salvo en el regreso de Alija. Claro que también me proponía, cuando no venía su familia, reunirme con él en su casa de San Esteban. Y al final, tuve que empezar a llevar a mi hija de 5 años conmigo al Ayuntamiento para evitar cualquier situación. -¿Empleaba el alcalde trucos para quedarse a solas con usted? -A veces me llamaba y no había ninguna factura que firmar ni nada que despachar. Y sólo era para decirme que me deseaba y quería acostarse conmigo. -¿Hubo algún intento de acercamiento físico más estrecho a usted, aparte de los tocamientos? -No, porque yo no lo consentía. Cuando veía la cosa mal, escapaba. -¿Tiene pruebas de que todo esto que dice es verdad? -Los acosos siempre se producen a solas. Es lo único que puedo decir. Quiero aclarar que nunca llevé bolso al Ayuntamiento, sólo llevaba una agenda o una carpeta, ya que dice el alcalde que por qué nunca le había grabado nuestras conversaciones.

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