Diario de León

Cuatro músicos de la banda municipal recibirán mañana un cálido homenaje

Por toda una vida

Crecieron entre instrumentos musicales y han pasado la mayor parte de su vida en la Banda Municipal de La Bañeza. Mañana sus convecinos y el Ayuntamiento les harán un homen

Los veteranos músicos posan en una céntrica calle bañezana

Los veteranos músicos posan en una céntrica calle bañezana

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Redacción - LA BAÑEZA. Maite Almanza
León

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Se llaman Benigno González Valverde, Ignacio González Del Canto, Ignacio Fernández Fernández y Antonio Martín Prieto, pero en La Bañeza son casi más conocidos por sus respectivos apodos y por su pertenencia a la Banda Municipal de Música. Tienen, respectivamente, 81, 74, 80 y 74 años, y entraron en esta formación cuando apenas tenían entre 10 y 16. Algunos aman la música por herencia familiar, por un abuelo que era tenor bajo o por un primo que tocaba el violín en un café, pero otros no tuvieron ejemplos previos en casa, aunque anuncien que tendrán esta afición hasta que se mueran. Salvo Martín Prieto, el resto de estos veteranos músicos tuvo siempre que trabajar en otros oficios para ganarse la vida: Ignacio González como albañil, Ignacio Fernández como sastre, igual que su padre, Benigno González como carpintero -tarea que le hizo cambiar el clarinete por el saxofón al cortarse un dedo-. Pero todos tocaron en distintas orquestas y grupos a lo largo de su vida, en las fiestas de los pueblos, bailes, o bodas. Benigno González recuerda que tocaba en el Café el Minuto, un coqueto rincón en la actual calle de Conrado Blanco, en La Bañeza, por donde vio desfilar a artistas de la época, como Melina Romero, La Alemanita, o la propia Lola Flores cuando daba sus primeros pasos artísticos. «Con Lola toqué en 1949 o 1950, muchas veces, cobraba 28 pesetas por trabajar desde las once de la noche hasta las dos de la madrugada», recuerda, al tiempo que confiesa que su presencia «no me impactó en absoluto, por entonces ella era una más. A mí lo que me importaba era que lo que cobraba me daba para vivir», dice. Los boleros, los valses, las rumbas o el fox trot eran piezas bailables habituales de la época. Pero pronto estos músicos ampliaron su repertorio cuando, casi todos, tocaron en bandas militares mientras hacían el servicio. De aquélla época recuerdan con nostalgia que, de haberlo permitido las circunstancias, podrían haber accedido a la profesionalización para vivir de la música. La guerra civil Todos aluden a la guerra civil española como una de las etapas más duras de su vida. A Benigno y a Ignacio Fernández el alzamiento les sorprendió «tocando en un concierto en la plaza Mayor. Entonces llegó la Guardia Civil, y camiones abarrotados por mineros del Bierzo, que venían a defender la república. Pero ganaron los otros», señalan. También conocieron a Francisco Franco cuando vino a inaugurar la estación de ferrocarril de Puebla de Sanabria, y ellos acudieron con el resto de la banda de música. En tan dilatada vida profesional hay tiempo para muchas anécdotas, como su llegada con retraso a la inauguración de la carretera Castrocontrigo-Truchas, en 1937, porque tuvieron que ir andando un tramo; aquél concierto en Veguellina en el que un escenario demasiado provisional se rompió y rodaron por el suelo músicos e instrumentos; o aquél en el seminario de Astorga en el que recibieron las felicitaciones del entonces obispo Marcelo González. Así, estos veteranos, que continuarán en la banda hasta que la salud se lo permita, participarán mañana en el concierto que dirigirá Pachi Vélez- plaza Obispo Alcolea, 21.00 horas-, a cuyo término ofrecerán una interpretación en solitario. Una cena popular y el cariño de todos sus convecinos serán el mejor homenaje a su profesionalidad.

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