OPINIÓN Jose A. Otero
Mucha palabra, ningún contenido
La visita del pasado lunes y martes de José Folgado a León, de nada menos que el secretario de Estado de Energía, Desarrollo Industrial y Pymes, no había levantado ya previamente expectación; pero el resultado tras su marcha es indignación. Es, hoy por hoy, la persona clave en el Gobierno central para requerir soluciones para el desarrollo que necesita León. Dentro de sus competencias sólo no entra la agricultura y ganadería. Se reunió con la patronal y no han trascendido soluciones a sus problemas o que llevara siquiera notas de lo que hizo en una cena que compartió con ellos. Ni en la rueda de prensa previa pareció conocer o habló de ellos. Sólo felicitó a la Fele por su 25º aniversario y les dijo que son imprescindibles para la economía y el desarrollo. Palabras hueras. En cambio, compareció ante los medios para hablar de las bonanzas del Plan del carbón y de un plan eléctrico y gasista nacional que no sabemos como nos va a dejar en el futuro. Aunque de lo poco que dijo -una virtud en Folgado, que siempre habla pero casi nunca aclara nada- se deduce algo que no es verdad. Aseguró que el citado nuevo plan «no será un cuello de botella» para Castilla y León y que la provincia mantendrá su peso energético. En cambio, prevé reducir la cifra de carbón en 16,5 millones de toneladas al 2011 en la generación eléctrica y pasar del 13,5% al 7% la aportación de la comunidad a la aportación energética del país. Al día siguiente viajó a Villablino y bajó a una mina. No sólo no aclaró el futuro de la producción de carbón leonés y si obligará a seguir reduciendo cupo o no, sino que pidió a la gente de las cuencas que gaste su dinero en crear empresas. No se percata que quizá no les da para más que bares, talleres, pequeños hoteles, granjas... que se irán al garete si no sobreviven las minas, porque entonces no quedará gente. Pero lo vendió como el remedio a la despoblación de las cuencas.. De vuelta a Madrid, paró en León para firmar un convenio con la Junta que estudiará la viabilidad de una planta de biomasa en Omaña. Sólo eso. Suena sospechoso, apuntan sindicatos y oposición. Fía la inversión a empresarios, no se cifra ni estimativamente el coste, no se trabaja sobre un municipio como ubicación y en los últimos tiempos ha habido demasiados proyectos que no se han materializado. Demasiadas cosas en el aire. Anunciar un estudio como algo hecho no es fórmula de dar credibilidad.