Diario de León

La sequía y el bajo precio de los cereales lleva al campo leonés a perder un 4% de facturación

Asaja advierte de que la renta de los agricultores ha descendido un 3,49% y ya está por debajo de los 20.000 euros

Fincas de maíz en los alrededores de Fontecha del Páramo. FERNANDO OTERO

Fincas de maíz en los alrededores de Fontecha del Páramo. FERNANDO OTERO

León

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El campo leonés cerró un 2023 «muy malo» marcado por la sequía y la caída del precio del cereal, especialmente del maíz, el principal cultivo de la provincia. La renta empresarial agraria por profesional ocupado cayó un 3,49% respecto a 2022, situándose en los 19.950 euros. Así se desprende de los datos facilitados ayer por Asaja en su informe anual.

Según explicó el presidente de Asaja León, Arsenio García, fue la primera campaña de la nueva PAC 2023-2027, con todas las dificultades que ello supuso. «Una PAC en poco nos beneficia, en la que León somos la provincia más perjudicada, ya que dependemos mucho del maíz y limita su siembra». Además García recordó que fue un año de elecciones a cámaras agrarias donde Asaja volvió a ganar por amplia mayoría, «un orgullo para nosotros».

García Vidal subrayo que el 2023 fue un año «muy malo. Empezó bien pero en abril y mayo llegó la sequía y los cultivos de secano se desplomaron. Fue un desastre. Tampoco hubo buenos forrajes y también se vieron afectadas algunas zonas de regadío no modernizado. Además los precios del cereal, especialmente del maíz, se desplomaron». Como dato positivo, que en la ganadería, el 2023 fue un ejercicio «más o menos normal».

Por su parte el secretario general de Asaja, José Antonio Turrado, recordó que el 2023 fue segundo año de sequía, que se trasladó también a los pastos, aunque bien es verdad que en otoño «remontó para bien», lo que hizo que los pastos se recuperasen.

Turrado recalcó que «la espina que tenemos clavada en 2023 es el maíz, que es el principal cultivo de la provincia. Aunque fue bueno en producción, el desplome de los precios» lo estropeó.

Como datos positivos, fue un año bueno en fruta. También es de destacar el importante crecimiento en la remolacha con más de 7.000 hectáreas, lo que sitúan a León como líder nacional. En el sector de la leche también fue bien, tanto en vacuno como en ovino y caprino. Respecto a la ganadería extensiva, «la mejor noticia es que las enfermedades como la EHE, la lengua azul y la tuberculosis cogieron a la provincia de refilón».

Asaja destaca, especialmente, la caída de los precios en dos sectores muy importantes para la provincia como son los cereales, con el maíz a la cabeza, y las oleaginosas. «Aunque los insumos también han bajado, el descenso no ha ido acorde con loa de los precios de los productos. Y por ahí se ha ido buena parte de la renta» de los agricultores.

Turrado también se refirió a las solicitudes de 152 jóvenes para incorporarse al sector agrario, de las que 63 fueron presentadas por Asaja. «Nos parece razonable. Creemos que con la incorporación de entre 80 y 100 jóvenes al año al campo leonés es suficiente porque no da para más».

La producción agraria del campo leonés en 2023 alcanzó los 853 millones de euros, con el maíz claramente a la cabeza con 201 millones, seguido de la leche de vacuno (124,8 millones), los forrajes (55,3), el cereal de invierno (51,7), el porcino (41,9), la avicultura de engorde (41,8), la carne de vacuno (38,9), la remolacha (35) y el vacuno de cebo (28).

A ello hay que descontarle los productos que se reutilizan en las propias explotaciones (abonos, semillas, forrajes en explotaciones mixtas…) y que, por lo tanto, no salen al mercado, cuyo valor asciende a 38,1 millones.

Ello da como resultado que el campo leonés facturase 815 millones de euros en 2023. Una cifra inferior en un 4% a la de la campaña de 2022, que fue de récord, con 933 millones.

Según los datos de Asaja, la renta agraria de 2022 ya fue un 14% inferior a la de 2021. Y el 2023, lejos de recuperarse, continuó descendiendo, con una caída del 2,96%. Y no ha sido mayor gracias a un incremento en las ayudas excepcionales por la sequía y la guerra de Ucrania y por las indemnizaciones de los seguros agrarios.

De todos modos, el dato más relevante es la ‘Renta Empresarial Agraria’ que refleja el beneficio real que obtiene el agricultor, de media, en un año agrícola y ésta se situó en 2023 en 19.950 euros, un 3,49% menor que en 2022 que alcanzó los 20.636 euros.

Finalmente, Asaja valoró los retos para este año que van porque suban los precios de los productos, especialmente de los cereales, en los mercados internacionales; la revisión de la PAC que permita las siembras de maíz; la gestión del lobo; el inicio de las modernizaciones de regadíos y nuevos compromisos de modernización; las concentraciones parcelarias; el llegar a las 10.000 hectáreas de remolacha «porque creemos que se puede»; el avance en la investigación para el control de las enfermedades animales; y la bajada de los tipos de interés para que los agricultores puedan realizar inversiones.

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