Preocupación también por la entrada de alimentos sin las mismas exigencias fitosanitarias que en Europa
El campo leonés teme el desplome de sus precios tras el acuerdo con Mercosur
Los productos que más competencia podrían sufrir son los cereales y la remolacha

El sector cerealista es el más importante en la agricultura leonesa. marciano pérez
El acuerdo de libre comercio alcanzado entre Europa y los países de Mercosur sume en una profunda preocupación a la agricultura leonesa que teme que este pacto afecte a dos de sus principales recursos agronómicos, el cereal y la remolacha.
Según ha manifestado el secretario provincial de Asaja, José Antonio Turrado, lo que más preocupa en estos momentos es que la entrada de productos de los países latinoamericanos «hundan nuestros precios», sobre todo en el caso del cereal, el principal cultivo de la provincia con cerca de 80.000 hectáreas cultivadas, o de la remolacha, con unas 10.500 hectáreas que convierten a la provincia de León en la mayor productora del país. «Nos preocupa la entrada del azúcar de caña de Brasil, que podría provocar una caída en el precio de nuestra remolacha de hasta el 25%, ya que se trata de un mercado muy volátil de por sí», explica el responsable de Asaja en León.
Por otra parte, el sector cárnico «no creo que se vea afectado», ya que «España no necesita importar, y en las exportaciones tenemos mercados más cercanos en los que vender nuestros productos como Marruecos, algunos países europeos, y Asía en el caso del porcino».
Turrado también ha pedido «prudencia», ya que, por otro lado, hay que valorar el libre mercado que se abre para todos los agricultores, «algo que yo personalmente he apoyado y defendido siempre, ya que somos un país exportador, y nuestra balanza comercial es muy positiva, por lo que no se pueden cerrar las fronteras». Lo que sí considera es que ese libre comercio debe ir acompañado de unas cláusulas espejo, ya que «lo que nos preocupa es competir con uno sistemas regidos en la mayor parte de los países latinoamericanos, por unas normas mucho más laxas que las nuestras, desde el punto de vista medioambiental, fitosanitarios, de bienestar animal, y sobre todo en derechos laborales».
En este sentido, desde Asaja se han sorprendido de la postura del ministro de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de España, Luis Planas, que siempre ha defendido la necesidad de garantizar estas cláusulas espejo en el pacto, «algo ahora que parece que se le ha olvidado, ya que se ha aventurado a apoyar el acuerdo sin mayores exigencias», afirma Turrado.
En lo que ahora hay que fijarse es en el posicionamiento de los distintos países, destaca Turrado, ya que «se trata de una decisión compartida». En este sentido, afirma que es muy preocupante «la debilidad del gobierno francés en este momento, que es uno de nuestros principales aliados en contra de este pacto.
Rechazo de Francia, Polonia, Austria y Países Bajos e Italia muestra recelos al pacto
El acuerdo de la Unión Europea (UE) con Mercosur recibe el rechazo de varios países del club comunitario y sectores productivos como el agrícola, que anuncian para el lunes movilizaciones de protesta contra el mayor pacto comercial del globo.
El sexto día de su segundo mandato, la presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, voló a Montevideo para sellar un acuerdo «verdaderamente histórico» con el bloque Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) tras casi 25 años de negociaciones, pero acogido de forma muy desigual por Francia y Alemania, los tradicionales «motores» de la UE.
Con un fuerte peso de su sector agrícola, Francia se opone férreamente al acuerdo y, sin distinciones entre partidos políticos, lo ve como «un puñal en la espalda» y una «traición» por parte de Von der Leyen, mientras que Alemania lo acoge esperanzada por el balón de oxígeno que pueda suponer para su sector industrial en declive, en especial el automovilístico.
La Comisión Europea, que tiene la competencia de negociar en nombre de los Estados miembros, presiona para estampar la firma final al acuerdo de asociación de mayor alcance del mundo, con una población combinada de más de 700 millones de personas, ante el temor de que China, que ya ha expandido su presencia e inversiones en la región, se adelante al bloque comunitario.
Y sin olvidar que Bruselas se prepara para la segunda presidencia del republicano Donald Trump en Estados Unidos en enero próximo y una posible nueva política de aranceles, que avanzó en su campaña.
En el bando de Francia se sitúa Italia, cuyo gobierno ya advirtió de que no firmará el acuerdo con Mercosur a menos que incluya mayores garantías para los agricultores europeos. Polonia y el parlamento neerlandés, entre otros, también están en la misma línea.
En la onda de Alemania se sitúan España y Portugal, entre otros. El presidente español, Pedro Sánchez, dijo que servirá para tender un «puente económico» sin precedentes entre Europa y América Latina.