Muchos de ellos ya han firmado, asfixiados por las fuertes inversiones realizadas en sus explotaciones
Los lupuleros amenazan con demandar a Hopsteiner por sus «abusivas» condiciones
Denuncian «abuso de poder» al condicionar el precio a un cambio de variedad patentada por ellos

Explotación de lúpulo en la zona del Órbigo.
Los cultivadores del lúpulo de la provincia de León están en pie de guerra contra su comercializadora, Hopsteiner, por las «leoninas» cláusulas de los contratos que están ofreciendo de manera individual a los productores, después de que el año pasado finalizara el que tenían suscrito a través de la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Lúpulos de León desde 2017 y con el que tenían garantizada el cien por cien de la compra de su producción a los cerca de 120 socios de la agrupación.
Precios con los que no se cubren los costes de producción, obligación de cambiar la variedad nugget, una variedad amarga introducida en León en los años noventa y que representa en casi el 80% de la superficie, por una variedad patentada por ellos, y por la que encima tiene que pagar, y la imposibilidad de canalizar los cobros a través de la SAT, son algunos de los caballos de batalla de los agricultores leoneses, que denuncian las prácticas «claramente abusivas y monopolistas», que «asfixian» a los agricultores leoneses que se encuentran en la terrible encrucijada de firmar y asumirlas, o de no hacerlo y quedarse con la producción sin vender. «Condicionan el precio a que cambiemos a la variedad de ellos, sin casi tener estudios en la zona ni ensayos que nos garanticen que va a funcionar», denuncian.
Ante la desesperación de los lupuleros, la SAT se ha puesto en manos de un abogado para estudian la posibilidad de demandar a Hopsteiner, con el fin de conseguir un acuerdo que satisfaga a ambas partes. «Muchos están firmando porque lo neceitan, porque es el único ingreso que llevan a su casa, y porque tienen obligaciones y créditos a los que hacer frente», denuncian. Otros muchos, están resistiendo, aunque no saben hasta cuando, ya que consideran que «firmar estas condiciones puede ser nuestra sentencia de muerte».
Por su parte, el secretario provincial de Asaja, José Antonio Turrado, ha mostrado su preocupación por la situación del lúpulo en León, en la que los pocos agricultores que están firmando con Hopsteiner «lo hacen por miedo», en un claro caso de «abuso de poder de una compañía que está demostrando tener muy malas artes, ya que imponen sus condiciones de manera unilateral». Turrado tiene claro que si los agricultores acudieran a cualquier organismo de mediación «anularían de facto estas condiciones claramente abusivas y leoninas». El responsable de Asaja anima a los agricultores a defender la estructura asociativa que tenían antes, con las que conseguían condiciones más favorables para todos, y se mostró preocupado de que los que quedan por firmar «se pongan nervisos por la situación y traguen con un mal acuerdo que a la larga les perjudique a ellos y a todo el sector».
Los agricultores estiman que de los cerca del millón de kilos de producción obtenida este año, tan solo han conseguido que les recoja Hopsteiner unos 200.000 kilos, cuando el año pasado por estas fechas tenían vendido el cien por cien. De todos modos, es difícil calcularlo, ya que los contratos son además confidenciales. Algunos agricultores tienen la sospecha de que Hopsteiner esté trayendo el lúpulo de fuera, ya que este año hay mucho excedente en los mercados internacionales.