Las cinco vidas que se dejó el grisú en Cerredo
Aficiones, experiencias, familias, amigos y muchos proyectos de vida que la mina enterró este lunes tras la fatídica explosión en Degaña

Cinco historias que enterró la mina.

David Álvarez en una imagen de archivo en la mina trabajando.
El berciano David Álvarez
Natural de Torre del Bierzo donde seguía residiendo, David Álvarez Núñez lo describen sus amigos como “un gran trabajador, alegre y muy amigo de sus amigos”. Precisamente como trabajador destaca su vinculación con la minería, trabajo que también desempeñó su padre, y es que antes del declive del carbón en el Bierzo Alto pasó por contratas en emprseas como Carbones Viloria, Antracitas de Brañuelas y Salgueiro. Tras el cierre de la minería en la cuenca empezó a trabajar en la construcción donde se mantuvo casi cuatro años y obtuvo la categoría de Oficial de Primera.
Su trabajo en una empresa de construcción lo llevaba lejos del Bierzo y entonces decidió quedarse en Torre, con su familia y pareja y comenzó a trabajar en Cerredo hasta donde se desplazaba diariamente desde Torre del Bierzo desde hace tres meses que inició su contrato en la explotación.
Su trabajo en una empresa de construcción lo llevaba lejos del Bierzo y entonces decidió quedarse en Torre, con su familia y pareja y comenzó a trabajar en Cerredo hasta donde se desplazaba diariamente desde Torre del Bierzo desde hace tres meses que inició su contrato en la explotación.

Jorge Carro junto a su familia
Jorge Carro, fallecido en accidente de Cerredo, y su familia
El joven Jorge Carro de 33 años de edad, natural de Sosas de Laciana estaba casado con Jenny García y tenían un hijo de apenas dos años de edad. Este joven se dedicaba a la ganadería, pero decidió hace cuatro años empezar a trabajar en el sector del carbón y de esta forma complementar su actividad. Un joven de ojos azules y pelo rubio, miembro de una familia muy conocida en el valle, ya que su padre había sido trabajador municipal del ayuntamiento de Villablino y su tía regenta una casa rural en el pueblo de Sosas.

Rubén Souto en una imagen de archivo.
Rubén Souto
Otro de los mineros fallecidos, Rubén Souto de 49 años de edad estaba casado con Cristina Carro, la cual tenía un hijo cuando comenzó la relación con Rubén. A este hombre le gustaba el deporte, en concreto el ciclismo, además de ser el presidente de cazadores de Caboalles de Abajo. Un minero que no pudo acogerse a las últimas prejubilaciones por tan sólo un mes y que ahora en menos de dos años podría llegar a encontrar su jubilación.

Iban Radio en una imagen de archivo.
Iban Radio
Su compañero de trabajo, Iban Radío con 54 años de edad, es el mayor de los cinco fallecidos, estaba casado con Raquel Armindo, y tenían dos hijas Rebeca y Nerea. Una persona que su oficio siempre fue la mina, y es que empezó a trabajar en las minas de Laciana, para después continuar su labor en la empresa Uminsa en Asturias y llegó su momento de acogerse a la prejubilación, si bien después decidió volver al trabajo que tanto conocía, la mina, en la que llevaba unos dos años.

Amadeo Bernabé montando a caballo en una imagen de archivo.
Amadeo Bernabé
El lacianiego Amadeo Bernabé con 48 años de edad era natural de Villaseca, pero se casó con una joven de Caboalles de Arriba, Yoani Méndez y no tienen hijos. Quien lo conoce la describe como una persona amable y simpática. Comenzó en la mina hace unos tres años y estuvo de baja laboral hasta unos días antes del fatal desenlace.