Descarrila un tren de Feve en Boñar con diez viajeros que deben salir escoltados por la Guardia Civil
El accidente se produjo tras descarrilar un bogie entre Boñar y La Ercina. La Guardia Civil acompaña durante 300 metros a pie a los viajeros hasta el apeadero de Barrillos

El tren Feve descarrillado en el municipio de La Ercina.
Un nuevo capítulo en la odisea ferroviaria de la provincia de León se ha escrito hace unos minutos este 13 de junio de 2025, cuando un tren de Feve descarriló entre Boñar y La Ercina, dejando a diez pasajeros varados y sumiendo al servicio de cercanías en un nuevo episodio de caos. Aunque no hubo víctimas, el incidente, que requirió la intervención de la Guardia Civil, ha reavivado las quejas de los usuarios, hartos de retrasos, interrupciones y un servicio que parece colapsar a diario.
Un descarrilamiento que paraliza la vía
Antes de la seis de la tarde, el tren de cercanías 71085, que cubría la línea de ancho métrico León-Guardo, sufrió un percance en el punto kilométrico 36+700, entre las localidades de Boñar y La Ercina. Un bogie –el conjunto de ruedas que sostiene el vagón– descarriló, dejando el convoy inmovilizado en una vía única que conecta el corazón de la montaña leonesa. Afortunadamente, los diez viajeros a bordo, que viajaban en confort, resultaron ilesos, según confirmó este medio.
La Guardia Civil y la patrulla de Seguridad acudieron rápidamente al lugar, organizando la evacuación de los pasajeros a las 17:55 horas. Los viajeros recorrieron a pie unos 300 metros por un camino próximo hasta el apeadero de Barrillos, desde donde fueron trasladados en taxi a sus destinos. La operación, aunque efectiva, no evitó la frustración de los afectados, que vieron sus planes trastocados por un nuevo fallo en una red ferroviaria ya de por sí castigada.
Una vía única, un problema multiplicado
El descarrilamiento no solo afectó al tren accidentado, sino que paralizó toda la línea León-Guardo, de vía única, donde cualquier incidencia tiene un efecto dominó. El tren regional que salió de Bilbao a las 14:33 horas acumulaba, a las 18:34, casi dos horas de retraso, dejando a decenas de pasajeros atrapados en un bucle de incertidumbre. Adif, gestor de la infraestructura, activó un Plan Alternativo de Transporte (PAT) por carretera entre Cistierna y Matallana para los trenes de cercanías, pero la solución, aunque necesaria, no compensa la sensación de abandono que sienten los usuarios.
La Feve, un servicio en la cuerda floja
La red de Feve, ahora integrada en Adif y Renfe, es un lifeline para los pueblos de la montaña leonesa, conectando localidades como Boñar, Cistierna o Matallana con la capital. Sin embargo, sufre un deterioro crónico: retrasos de hasta una hora, vagones sin calefacción en invierno, inundaciones en los convoyes y una infraestructura que no ha visto mejoras significativas en años.
El descarrilamiento en Boñar no es un caso aislado. En 2020, un tren de Feve descarriló en Asturias por un desprendimiento, y en 2000, un choque en Vizcaya dejó cuatro fallecidos. Aunque el incidente de 2025 no tuvo consecuencias graves, reaviva el temor a que la falta de inversión en la red de ancho métrico derive en un accidente mayor.
Impacto en los viajeros: más que un retraso
Para los diez evacuados del tren 71085, el incidente fue una molestia pasajera, pero para los cientos de usuarios de la línea León-Guardo, es un recordatorio de su dependencia de un sistema poco fiable. Estudiantes, trabajadores y vecinos de zonas rurales que no tienen alternativas de transporte público sufren las consecuencias de cada interrupción.
El impacto económico también es notable. La interrupción de la vía afecta al turismo rural, un pilar de la economía leonesa, especialmente en verano, cuando los trenes turísticos de Feve atraen a visitantes. Además, los retrasos en el tren Bilbao-León, que conecta la provincia con el Cantábrico, generan una mala imagen para un territorio que lucha por revitalizar su tejido económico.