Diario de León

La Junta solo tiene notificación de tres ataques de osos al ganado en Laciana

No se pagan daños a las ovejas que están estabuladas, ni a las que no están registradas. La consejera muestra su preocupación por los siniestros y apela a la convivencia con el plantígrado

Restos de un caballo atacado por el oso en Caboalles.

Restos de un caballo atacado por el oso en Caboalles.DL

Villablino

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La Delegación Territorial de la Junta en León solamente tiene constancia de tres ataques de osos en la población de Caboalles de Abajo, donde esta semana ha fallecido un joven ganadero, de 36 años, al sufrir un infarto mientras buscaba a las ovejas supervivientes del último ataque del plantígrado a su explotación.

Según los datos facilitados por la delegación, de los tres incidentes registrados por sendas ganaderías, dos no van a pedir resarcimiento en forma de ayudas porque sus ovejas no estaban dadas de alta. En el tercer caso, sí que pedirá indemnización aunque desde la administración autonómica se asegura que no se pagan los daños en ovejas que están estabulizadas y solo se hace cargo de los desperfectos que el oso haya causado en la nave en la que se encontraban los animales.

Según la última orden aprobada por la Junta para la compensación de daños, los particulares afectados disponen de un plazo de 48 horas para poner el incidente en conocimiento del Servicio Territorial de Medio Ambiente. En el caso de las ganaderías, para ser beneficiario de las ayudas hay que estar inscrito en el Registro de Explotaciones Agrarias de Castilla y León y tener al día los programas de control, vigilancia y erradicación de enfermedades que puedan afectar a las especies ganaderas. Además, especifica que no serán objeto de compensación los daños que se produzcan dentro de los límites de un monte incluido en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública, cuando se incumplan las obligaciones, límites o restricciones previstos en la Ley 3/2009, de 6 de abril, de Montes de Castilla y León para el aprovechamiento de pastos ni los daños que se produzcan dentro de naves cerradas.

La inquietud es máxima entre los propietarios de la cabaña ganadera de la comarca lacianiega, como se ha denunciado reiteradamente en los últimos días por parte de un colectivo que alerta de un comportamiento especialmente violento del oso u osos que han protagonizado los ataques.

Precisamente sobre estos siniestros se pronunció este jueves la consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, María González Corral. Durante su visita a Igüeña, mostró su preocupación ante los últimos ataques de osos a explotaciones ganaderas de Laciana y aseguró que trabaja con el departamento de Medio Ambiente para buscar soluciones que permitan compatibilizar la vida de la fauna salvaje con las explotaciones ganaderas.

«Es algo que nos preocupa, igual que nos preocupan los ataques de los lobos. Tenemos que cuidar a nuestros ganaderos en todos los sentidos y estamos trabajando con Medio Ambiente, y en el caso del lobo también para que pronto podamos aplicar lo que la Unión Europea está aprobando», señaló.

González Corral considera «vital» compatibilizar la fauna salvaje con las ganaderías, «cumplir la ley y proteger a los ganaderos».

Coag advirtió del temor a la reacción de la fauna tras los incendios

La preocupación de los ganaderos lacianiegos por los ataques de los osos al ganado trae a colación la advertencia que lanzó a principios de este mes la organización agraria Coag, que alertó de que los agricultores y ganaderos temen las reacciones de la fauna silvestre contra el ganado y los cultivos, tras ser expulsada de sus hábitats por los incendios forestales de este verano. El sindicato agrario explicaba que algunos expertos consultados admitían encontrarse «perdidos» ante lo que pueda suceder.Entre ellos, citaban a Juan Carlos Blanco, «uno de los mayores expertos en lobo de España» para afirmar que «es muy difícil hacer una previsión acerca de los comportamientos que pueden tener especies como zorros, tejones, corzos, jabalíes, ciervos, osos o lobos para alimentarse o simplemente para sobrevivir, en tanto que sus entornos han sido devastados». Por su parte, Gaspar Anabitarte, experto en medio ambiente de Coag, coincidió al asegurar que «incendios que pueden arrasar hasta 10.000 hectáreas en un solo día, pueden generar tal dislocamiento en los modos de vida de los animales, que no es fácil aventurar la reacción de la fauna».Desde la agrupación señalan que el lobo es el más hábil en sortear las inclemencias del fuego: «Puede haber algunas manadas abrasadas o puede haber lobeznos sin edad para desplazarse con autonomía que hayan claudicado entre las llamas, pero la mayoría habrá salido adelante». Por otra parte, los expertos consideran que habrán fallecido bastantes ungulados y que sus cadáveres están esparcidos por los montes; «en ese caso los lobos darán cuenta de ellos sin demora, y como consecuencia, se espera que baje la intensidad de sus ataques a las granjas durante algún tiempo», aclaran.Además, incidían en que los apicultores leoneses temen igualmente la incursión del oso en los colmenares con los consiguientes daños para las explotaciones. El oso acude a alimentarse de las colmenas ante la falta de los alimentos que constituyen la base de su dieta, como las bayas y los frutos del bosque.
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