Diario de León

Doble tragedia en la mina: Anilson Soares, el minero que perdió a un hermano en otro accidente

Villablino decreta luto hasta el lunes por la muerte de Anis, como le conocían en la comarca. La coincidencia a veces es macabra: este mes se cumplen 18 años de la muerte, también en un accidente minero, de Adolfo, hermano de Anilson Soares de Brito, en el Pozo Calderón, suceso muy similar

Trabajos en la investigación de la muerte de Anilson Soares de Brito y su compañero.

Trabajos en la investigación de la muerte de Anilson Soares de Brito y su compañero.EFE

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El cuerpo de Anilson Soares de Brito será velado por compañeros, amigos, vecinos y familiares de León y Cabo Verde. Y muchas de esas caras serán las mismas que, en noviembre de 2007, acompañaron a la familia en el funeral de Adolfo, su hermano menor, víctima de un accidente en el Pozo Calderón, en Orallo. La tragedia no ha descansado en esta casa.

La cuenca minera asturleonesa vuelve a vestirse de luto. Un  accidente en la mina de Cangas del Narcea se ha cobrado la vida de Anilson Soares de Brito, de 42 años, natural de León y de origen caboverdiano, además de la de su otro compañero, vecino del concejo asturiano de Cangas de Narcea.

El suceso, ocurrido en la mañana del martes, ha reabierto heridas que nunca llegaron a cerrarse del todo en la familia Soares de Brito: en 2007, hace ya dieciocho años, su hermano Adolfo, de solo 27 años, falleció en el trágico accidente en el Pozo Calderón, en Orallo, comarca de Laciana, una tragedia que parece arrastrar un apellido.

Anilson estaba casado y era padre de dos niños en edad escolar, y destacan de él su carácter afable y su experiencia. Pero un hundimiento acabó con todo este viernes. No en vano, el sufrimiento de las familias ha sido mayúsculo, puesto que el alcance mediático de la noticia ha ido por delante de ellos.

El segundo caso de esta tragedia es la muerte del hermano de Anilson, Adolfo. Un fatal desenlace se produjo cuando una vagoneta, en un movimiento imprevisto, lo atrapó contra un arco de seguridad mientras se dirigía a la salida tras terminar su turno. Los servicios de emergencia nada pudieron hacer por salvarle la vida.

En aquel octubre de 2007, el día de su funeral, más de 1.500 personas arroparon a los Soares de Brito.

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