Carne humana en las tapas: la leyenda negra de Covadonga Sobrino que aún atemoriza a El Portillo
El crimen de "La Descuartizadora de León" de 1975, que inspiró la macabra leyenda urbana del Bar Ayi, cumple 50 años de horrores y rumores sin confirmar

Medio siglo después, el nombre de Covadonga Sobrino Álvarez sigue siendo un escalofrío en la crónica negra de León. Conocida tristemente como "La descuartizadora de El Portillo", su caso real ocurrido en 1975, no sólo impactó a la sociedad de la época, sino que sembró una de las leyendas urbanas más persistentes y terroríficas de la ciudad: la del presunto uso de carne humana en las tapas de su establecimiento.
El brutal suceso tuvo lugar la noche del 3 de mayo de 1975 en el bar-restaurante Ayi de El Portillo, un punto de paso clave en el ciudad. Covadonga Sobrino, la dueña del local, asesinó a hachazos a su pareja, Carlos Fernández Guisuraga. La frialdad del crimen escaló a un nivel aún más macabro, cuando, al día siguiente, descuartizó el cuerpo y lo dispersó por la provincia, encontrándose partes en lugares tan distantes como la carretera de Caboalles y Vegacervera. La Descuartizadora fue condenada a 25 años de cárcel.
Sin embargo, el veredicto judicial no pudo acallar la oleada de rumores que convirtieron el caso en una leyenda negra.
El rumor más infame, y nunca probado, sostiene que Covadonga Sobrino cocinó y sirvió trozos del cuerpo de su víctima a los clientes del bar, utilizando el ingrediente secreto para sus tapas.
Aunque se trata de una invención popular alimentada por la brutalidad de los hechos, el rumor se propagó como la pólvora, condenando al bar Ayi al cierre permanente y dejando su estructura abandonada a la entrada de la ciudad como un oscuro recordatorio.
Hoy, la historia de Covadonga Sobrino no solo se estudia en los libros de criminología, sino que sigue siendo un escalofriante cuento susurrado que mezcla la tragedia real con la ficción, marcando de forma indeleble la memoria popular leonesa.