Una historia en 548 piezas de la tragedia de Ocejo de la Peña
Un estudio arqueológico recoge material del accidente aéreo que caló con fuerza en la historia del pueblo: el de 1939 en Pico Cerroso

Restos del avión del ejército alemán tras el accidente.
Un estudio interdisciplinar del accidente aérero de Pico Cerroso ha permitido conocer algunos detalles del suceso que aconteció en 1939 cuando un avión Juncker se estrelló cerca de Ocejo de la Peña, entre Cistierna y Riaño y dejó seis muertos —un alemán y cinco españoles-, todos militares. Este proyecto de investigación desarrollado por un equipo de arqueología en el lugar de los hechos ha conseguido recuperar materiales arqueológicos que arrojan nueva luz sobre las circunstancias del siniestro, «hasta ahora escasamente documentadas desde este punto de vista», tal y como explica Alcántara.
Un total de 548 restos del aparato siniestrado «que explicarían la forma en la que el avión se siniestró». Chapas de poco grosor pertenecientes al fuselaje del avión, remaches, clavos, tuercas y arandelas, tachuelas de bota, botones, pasadores, hebillas, cuero de cinturón o monedas son algunas de las piezas que se han recogido gracias a este trabajo de campo hecho en grupo. Lo más numeroso es el compuesto por restos de fuselaje, con 295 piezas, tras él, los objetos singulares (108) y los elementos fijadores o tornillería (100). «Todos los restos se entregarán al Museo de León para que sean conservados, reestudiados o expuestos en un futuro», explican.
El estudio lleva sello leonés, el de Eduardo Alcántara, natural de Sabero. Junto a Luis Antonio Ruiz, ha llevado a cabo este proyecto que ha conseguido recuperar diversos materiales arqueológicos que «permiten plantear con mayor precisión posibles causas técnicas del accidente, así como reconstruir parte del relato histórico vinculado a la presencia alemana en la zona durante los últimos compases de la Guerra Civil española», argumenta el responsable del equipo arqueológico que desarrolló las tareas en 2024. Los trabajos comenzaron con prospecciones arqueológicas superficiales y detector de metales para comprender la orientación y el rumbo que tenía el aparato antes de estrellarse, así como una serie de entrevistas a los vecinos con el fin de recoger la memoria oral. Finalmente, trabajos de conservación que buscan sentar las bases para patrimonializar los restos. «Todos los restos obtenidos en las tareas de campo se limpiaron, fotografíaron e inventariaron y se continuó con la identificación de los restos y su posble correlación con aviones coetáneos conservados hoy en día en el aeródromo madrileño de Cuatro Vientos» , explica la memoria final del estudio. El documento hace un recorrido histórico y repasa la trayectoria del frente oriental leonés en los primeros instantes de la guerra, sin olvidarse del combate por Cistierna, la toma de Riaño y la Legión Cóndor, la unidad de combate aérea cerrada que Hitler envió a las tropas franquistas en octubre de 1936.
Un cuerpo que se dividió en subunidades acabadadas en el número 88. Tambien incluye el trabajo el papel del aeródromo de La Virgen del Camino donde se estableció la P/88, la encargada del ensamblaje y mantenimiento de los aparatos aéreos. De ahí, al punto clave de la investigación: el accidente de enero de 1939 en la montaña leonesa cuando una tripulación de soldados franquistas y un mecánico alemán de la Legión Cóndor tuvieron un accidente aéreo que acabó con la vida de todos ellos. «El avión HE 111 B2 25-42, correspondiente al K/88, grupo de bombarseo de la Legión Cóndor, despegó el 174 de enero de 1939 del aeródromo de La Virgen con la orden de volar hasta Zaragoza y desde allí realizar tareas en el frente de Cataluña». Tal y como recoge el trabajo de Alcántara y Ruiz, y según las fuentes oficiales, las complicaciones metereológicas hicieron que el aparato diese media vuelta en las inmediaciones de Burgos, pero a la altura de Ocejo de la Peña, «el HE 111 apodado en la época como ‘Pedro’ se accidentó en la parte alta de la vertiente SE de Pico Cerroso, el accidente geográfico más alto de la zona, con 1838 metros de altitud en su cumbre. El estudio recuerda las identidades de los fallecidos, ls investigaciones posteriores al accidente o las posibles teorías sobre sus causas y, de ahí, acomete «un estudio integral que aúna las fuentes archivísticas y orales con las evidencias arqueológicas obtenidas a travñes de la prospección sistemática del yacimiento mediante la detección metálica».
¿El objetivo? «Reafirmar la importancia patrimonial y cultura del lugar, así como dar a conocer la historia de las personas que murieron en el accidente y exponer la cooperación enre las autoridades franquistas y nacionalsocialistas alemanas durante la Guerra Civil en León».