El cereal afronta en León una primavera atípica con altos costes y un futuro "muy incierto"
Las últimas lluvias han sido beneficiosas para un cultivo estrella que atraviesa un mal momento

Cereal, sembrado esta campaña en La Sobarriba.
Uno de los cultivos clave de la provincia leonesa, el cereal, se enfrenta a una de las campañas más inciertas de los últimos años. El aumento de costes motivado por la guerra de Irán ha tenido un enorme impacto en el sector primario, además de la climatología, siempre de gran trascendencia para el campo.
Las lluvias de los últimos días han sido muy beneficiosas, especialmente para el secano, tal y como asegura el presidente de Asaja en León, Arsenio García Vidal, para quien éste está siendo un año «atípico» tras un otoño lluvioso en el que no se pudo sembrar cereal de secano de invierno (trigo, cebada o forrajes) y buena parte de la superficie quedó sin siembra porque «los agricultores no tenían muy claro si sembrar o no». Una situación que mejoró con la llegada de las precipitaciones de las últimas semanas, que han animado a retomar las siembras. «Para el secano en general la lluvia ha sido bien recibida», apunta García Vidal. Sin embargo, «el precio no nos va a cuadrar a nadie porque el cereal está en pérdidas», argumenta el presidente de Asaja en la provincia. A este respecto, la subida de cerca de un 30% en el precio de insumos y fertilizantes como consecuencia de la guerra en Irán sigue siendo un gran problema para el campo. «Para una hectárea de regadío, la inversión es de cerca de 3.000 euros en insumos y fertilizantes y las cuentas no salen», explica García. Según asevera, la única solución es «cultivar, trabajar y esperar a ver qué pasa porque no podemos hacer otra cosa; hoy un agricultor tiene que sembrar y hacerlo lo mejor posible, no hay otra». Y es que el gasto principal para los agricultores es el fertilizante, más aún que el gasóil, lo que lleva a los agricultores a tener la vista puesta en dos frentes: el campo y la lonja. En lo que respecta al regadío, está en plena época de siembra, un proceso que ha llegado algo adelantado para el maíz, por ejemplo y, aunque quedan fincas por sembrar, hay tiempo para poder hacerlo. Y es que el tiempo cálido del pasado abril permitió sembrar en cantidad. Las plagas, de momento, no suponen un problema. «Siempre están, pero ahora mismo no hay nada extraordinario», enfatiza el representante de Asaja en la provincia.