Javier Sanz, presidente de la Asociación para la promoción de Chorizos de León: "Hay leoneses que todavía desconocen las marcas de calidad de su tierra"
El presidente de la Asociación para la Promoción del Chorizo de León, la presidenta de la IGP Pimiento Fresno-Benavente, y el gerente de Bodegas Tampesta, cierran la última mesa redonde al VI Congreso de Agroalimentación organizado por Diario de León

Andrés Marcos, Ana Gil, Isabel Ruiz y Javier Sanz, en el Club de Prensa del Diario de León
Si abrir el mercado internacional a los productos de calidad es complicado por la alta competición, lo que para los productores leoneses resulta incomprensible es que todavía haya leoneses que desconozcan las marcas de los productores de la provincia amparadas por alguna de las 18 figuras de calidad. La última mesa redonda del VI Congreso de Agroalimentación organizada por el Diario de León abordó el reto de los nuevos mercados con la participación de Javier Sanz, presidente de la Asociación para la Promoción del Chorizo de León; Isabel Ruiz, presidenta de la IGP Pimiento Fresno-Benavente; y Andrés Marcos, gerente de Bodegas Tampesta.
El presidente de la Asociación para la Promoción del Chorizo de León, Javier Sanz, destacó que el consumidor sabe valorar el producto por encima del precio y demanda calidad. "La situación económica que afecta a las familias de toda España hace que no se pueda permitir una inversión diaria en estos productos, pero cuando les surge una oportunidad, lo compra".
Con el medio
Sanz sostiene años de actividad, esfuerzo y asentamiento en el medio rural, son garantías para que el consumidor apueste por una marca "así como la actividad sostenible en el medio en el que te desenvuelves, con empresas pequeñas arraigadas en el territorio".
Para Sanz el chorizo de León "se vende solo". Sostiene que "hay buenos industriales dentro y fuera de la asociación y no solo se vende en León, también en provincias limítrofes". Un mercado nacional que consume prácticamente toda la producción que ha pasado de los 500.000 kilos a los dos millones de toneladas. "Se exporta algo a centro Europa, Reino Unido y América del Sur, donde se vende muuy bien", aunque sostiene que ampliar el mercado internacional "sería desatender" al consumidor local y nacional.
El exceso de burocracia, uno de los argumentos constantes durante la jornada, "es al mismo tiempo uan garantía para el consumidor y para el productos, que puede certificar que lo que dice que hace es lo que hace. "Al final, el tiempo que se invierte en burocracia es una defensa de tu producto, aunque entiendo que se podría simplificar.
Isabel Ruiz, presidenta de la IGP Pimiento Fresno-Benavente, cree que la alta demanda de este producto de temporada tiene margen para aumentar la producción. "Todo lo que se produce se vende y sería viable aumentar la producción, pero no tenemos relevo generacional. Si empiezas de cero hay que hacer una inversión muy fuerte, porque es un sector muy mecanizado, y tienes que estar rezando todo el día", aunque también destaca que "la agricultura tiene muy mala publicidad", por lo que anima a la gente joven a mirar a pensar que "aunque es mucha dedicación, se trabaja mucho más en la hostelería, por ejemplo".
Burocracia
Ruiz también es partidaria de simplificar la burocracia. "Hay muchos pasos que hay que dar que la mayoría de los agricultores no entienden y serían evitables".
Isabel Ruiz también cree que las múltiples productos, denominaciones y marcas de calidad en la provincia de León dificultan que el consumidor internacional sitúe la zoan geográfica con precisión. "No hay una marca organizada", asegura.
En esa misma línea, Andrés Marcos, gerente de Bodegas Tampesta, asegura que en España hay más de 50 denominaciones de origen "con lo que cuesta trabajo que diferencien las dos denominaciones de origen que hay en León, pero a nivel internacional es que localizan España de milagro". Pese a todo, en el caso del vino, el consumidor busca cada vez más la calidad y la exclusividad. "El cliente entiende más, se produce mejor que antes. La industria está asociada al campo, fija población y mueve trabajo y dinero en la zona". El problema, para Marcos, es acostumbrar el paladar de los consumidares a las nuevas variedades. "La gran mayoría del público iba siempre a los conocidos y a los productores de León nos ha costado mucho abrir el mercado a los blancos y los tintos, el albarín blanco y el prieto picudo, que empiezan a valorarse. La gente quiere dar un paso más adelante y probar cosas nuevas".
Ampliar la producción requiere de inversiones millonarias. "La inversión inicial es muy grande, pero un agricultor bien equipado cultiva lo que antes cultivaba todo un pueblo. Una gran bodega tiene costes elavados y el precio del vino se justifica ofreciendo un producto exclusivo".
Inversiones millonarias
También criticó la complejidad de la burocracia. "Estamos machacados con las regulaciones, la burocracia y el papeleo que nos lleva gran parte del tiempo. Los pequeños productores lo tienen complicado", al tiempo que considera que la certificación "no solo es conveniente, sino obligatoria para certificar la trazabilidad y la salubridad, pero hay otras que su efectividad es nula, por lo que habría que pensar en los prodecimientos que se exigen para que sean útiles".
En cuento a las exportaciones, asegura que "IGP, consejos reguladores, comunidades autónomas, bodegas sultas, denominaciones de origen...Que la gente conozca y aprecie todas ellas cuesta trabajo a nivel internacional".