La montaña leonesa deja cinco fallecidos y 17 heridos en 139 rescates hasta septiembre
El Greim ha participado en 40 intervenciones, 34 de ellas con apoyo del helicóptero

De los 40 rescates llevados a cabo por el Greim 36 requirieron la intervención del helicóptero.
La montaña leonesa ha dejado este año cinco muertos y 17 heridos en 139 rescates realizados hasta el 30 de septiembre. El balance, todavía provisional, sitúa a la provincia a las puertas de superar el máximo de operaciones registrado hasta ahora, las 157 de 2024, cuando todavía restan tres meses para cerrar el ejercicio.
A las víctimas mortales y los heridos se suman otras 53 personas que tuvieron que ser auxiliadas después de quedar atrapadas en la montaña por enriscamiento, agotamiento extremo o pérdida. Son situaciones que obligan cada temporada a movilizar a los equipos especializados en un territorio extenso, con una orografía especialmente complicada y una creciente afluencia de personas que practican actividades al aire libre.
Los datos recopilados por el Centro Coordinador de Emergencias de Protección Civil (CCE) reflejan la dimensión que está alcanzando este tipo de actuaciones. Desde 2021, el servicio ha gestionado 822 rescates en el medio natural de León y 2026 avanza hacia un nuevo máximo.
Una parte importante de ese trabajo recae en el Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de Sabero de la Guardia Civil, que ha participado este año en 40 intervenciones. La dificultad para acceder a buena parte de los puntos donde se producen los accidentes queda reflejada en el despliegue realizado: 34 de estos rescates requirieron el helicóptero, mientras que solo seis pudieron llevarse a cabo por tierra.
Los Picos de Europa concentran buena parte de esta actividad. El macizo reúne el 45% de los incidentes registrados en los espacios naturales de la provincia, por delante de otros enclaves de montaña y zonas de especial afluencia como Las Médulas, la Sierra de Ancares, Babia y Luna, las Hoces de Vegacervera o la Montaña de Riaño y Mampodre.
La combinación de una orografía más abrupta, las condiciones cambiantes y la afluencia de senderistas y escaladores convierte a los Picos en el principal escenario de las actuaciones de los equipos de rescate. Pero los avisos se reparten por toda la provincia y no siempre están relacionados con actividades de especial dificultad. La pérdida de orientación, el agotamiento o un accidente durante una ruta también pueden acabar obligando a activar un dispositivo de salvamento.
El aumento de la actividad también se aprecia en el Grupo de Rescate y Salvamento (GRS) de la Junta. Sus intervenciones en León han pasado de las 22 realizadas durante todo 2025 a 38 hasta septiembre de este año.
Su balance permite poner cifras a la gravedad de muchos de estos accidentes. El 83% de las personas atendidas presentaba lesiones de origen traumático, como fracturas o contusiones, mientras que el 17% restante sufría patologías médicas o ambientales, entre ellas golpes de calor e hipotermias.
La clasificación por gravedad refleja además que la asistencia sanitaria se convierte en una parte esencial del rescate. Un 3% de las víctimas se encontraba en estado crítico, un 16% grave y un 52% moderado, mientras que el 8% presentaba lesiones leves. En conjunto, cerca de ocho de cada diez personas rescatadas necesitaban atención sanitaria inmediata en el lugar del accidente.
Por eso, la presencia de personal de enfermería integrado en el GRS ha adquirido un papel fundamental. Antes de iniciar la evacuación, los profesionales realizan una valoración del accidentado, estabilizan sus lesiones y determinan junto al resto del equipo la forma más segura de trasladarlo.
En el 30% de las intervenciones, además, las enfermeras detectaron o sospecharon lesiones que inicialmente no se habían manifestado. Su valoración resulta también determinante para elegir el método de evacuación y mantener la atención sanitaria durante todo el traslado.
Los 139 rescates contabilizados hasta septiembre acercan a León a su récord histórico de intervenciones, mientras que los cinco fallecidos recuerdan la cara más grave de unos accidentes en los que llegar hasta la víctima es, en muchas ocasiones, solo el primer desafío.