Salvar Riaño: cadenas cortas de producción y certificados de calidad
Retener población, atraerla y generar actividad, objetivos del grupo de Investigación en Economía Aplicada de la Universidad de León, en palabras de José Antonio Morillas
José Anrtonio Morillas, ponente del Grupo de Investigación Aplicada de la ULE.
Sentido de comunidad y apego al territorio. Estas claves ya las tiene León. Pero la realidad de la despoblación exige acciones, de abajo arriba y desde las políticas públicas. Sobre estos pilares construyó José Antonio Morillas, miembro del grupo de Investigación en Economía Aplicada de la Universidad de León, la segunda conferencia de la primera jornada del VIII Congreso Sobre Despoblación, de Diario de León. Un plan para crear acciones a través de los indicadores municipales.
Se refirió el experto a todo lo que de interdisciplinar contiene la temática de la despoblación. Dentro de un conjunto del que forma parte este grupo y que en su caso pone el foco en la montaña oriental. A través del estudio de casos y las condiciones que puedan abordarse como análisis y soluciones.
“El desafío de la despoblación no puede darse sin políticas públicas”, afirmó.
Montaña de Luna, Gordón y Riaño fueron algunas zonas como comarcas grandes entre sí. José Antonio Morillas se centró en Riaño, en donde advierte unas peculiaridades que lo hacen especial pero que son también traspasables a otros territorios. “Tiene un menos 1,7 por ciento de menos población”.
Generar valor en torno al producto agroalimentario. Cadenas de producción cortas y certificados de calidad pueden ser buenas herramientas para revertir la situación. Y puso como ejemplo el siempre cotizado Queso de Valdeón, como referencia que ya de por sí es invencible marca de prestigio de la montaña oriental. Los habitantes por kilómetro cuadrado, según Morillas, serían una referencia tan baja que también sería rápidamente un dato significativo retener o fijar población.
“La despoblación está aquí. La cuestión es como la resolvemos”, dijo. “Nosotros tenemos que cambiar esa estática y que se convierta en dinámica”, añadió en cuanto a la necesidad de establecer objetivos comunes. “Nuestro objetivo es actuar de abajo arriba. Ver qué necesitan los vecinos de Riaño y activar políticas públicas. La memoria colectiva va a permitir renovarse ante la despoblación. Cuando estamos en una crisis es cuando la comunidad se pone en marcha y todos trabajan en la misma dirección”, relató.
Las medidas no son soluciones en sí mismas, sino activar que la comunidad llegue a generar soluciones, decisiones y demás que generen políticas públicas, matizó.
Morillas avanzó que desde este grupo como laboratorio hay pasos a dar: “Población, economía, políticas y cultura son los bloques temáticos que pone en marcha para detectar desde la identidad y el arraigo propio al estigma rural”.
¿Cómo trasladar ese arraigo a través de medidas normalizadas? Y ejemplos traspasables como las cadenas cortas son unas de las medidas que hay que explorar en León. Morillas remató su intervención señalando que en lugares como Italia funcionan. Y dejó en el aire entonces que puede ser momento de que se apliquen en zonas de tanto valor y riqueza como la comarca de Riaño.