Nuria Seco, farmacéutica rural: «Con los mayores se aprende más que en los libros»
Las farmacias rurales siguen siendo el servicio esencial y cercano que da un respiro en los pueblos

Nuria Seco, en su farmacia de Santa Marina del Rey.
En el medio rural, una farmacia es mucho más que un lugar en el que comprar un medicamento. Las farmacias rurales tienen un papel que va mucho más allá de dispensar remedios para la salud. Son también centros sociales en los que el farmacéutico brinda un trato cercano que es oro para una población cada vez más envecejida en los pueblos, donde conseguir lo que pide la receta del médico no es tan accesible como en las ciudades. Es lo que tiene vivir en el medio rural, que a veces el desplazarse se torna un problema.
En estas farmacias los vecinos conversan y los farmacéuticos les llaman por su nombre porque les conocen bien a base de cercanía. Es una relación casi de cuidador la que ejercen estos profesionales de la salud, que saben cuáles son los tratamientos de cada uno sin que necesiten demasiada explicación porque conocer a la inmensa mayoría de los clientes es otra de las señas de identidad de las farmacias rurales. «Sabes todos sus tratamientos y hasta qué día tienen que ir al especialista, pero también es verdad que estás tú sola para mucha gente y este trabajo tan cercano requiere tiempo», matiza Nuria Seco.
Ella lleva 24 años al frente de la farmacia de Santa Marina del Rey, un municipio leonés de más de 800 habitantes. Conoce bien el papel de estas boticas porque es su trabajo de cada día. De hecho, la tratan en el pueblo como a una vecina más. «Si me dejo la luz encendida, me llaman para avisarme», asegura al tiempo que reconoce que le «chifla» lo que hace, una profesión «muy bonita» que «como todo lo que intentas hacer bien lleva su trabajo». Las tablas que ha ido cogiendo en estos años le han permito conocer muchísimas historias humanas, «algunas de ellas dramas, pero también muchas otras bonitas», asegura Nuria, quien tiene también una cosa clara de su trayectoria al frente de esta farmacia: «Con la gente mayor he aprendido más que incluso con los libros».
Longevidad y cuidados
Precisamente gente mayor es lo que abunda en los pueblos de León, donde la longevidad es una de sus principales características gracias también a los cuidados familiares. Y también la despoblación, aunque no es el caso de Santa Marina del Rey. Aquí hay un centro de alzhéimer puesto en marcha por la asociación que agrupa a familiares de Santa Marina, Órbigo y Páramo. Su cercanía al polígono industrial de Villadangos, uno de los grandes polos de empleo de la provincia, es quizás otro de los motivos por los que la falta de población no es un problema acuciante aquí. También hay centro de día, consultorio y residencia de mayores, servicios esenciales para mantener la población y hasta para aumentarla en el mejor de los casos.
Las farmacias rurales también tienen sus retos, entre los que se encuentran las guardias nocturnas. Son doce los establecimientos de este tipo que forman parte de la zona sanitaria de la Ribera del Órbigo y que llevan una década pidiendo que se las quiten; de momento sin éxito. El trabajo se acumula en estos espacios y gestionar uno de ellos se complica más aún cuando llegan las vacaciones. «Hay muchas farmacias que no pueden irse de vacaciones porque no tienen sustituto», asevera.
A aliviar esta carga contribuiría una mejor gestión sanitaria. «León es una provincia muy grande y hay que organizar las cosas e invertir», asevera esta farmacéutica que enumera entre esas medidas tener un servicio médico por las tardes o mantener reuniones con ellos para abordar los tratamientos con los pacientes, además de poder renovar la receta electrómica desde la farmacia o acceder a ellos sin tarjeta sanitaria. Son sólo algunos de los retos que propone Seco para facilitar la atención farmacéutica, que incluye resolver dudas sobre las pautas, recordar cuándo y cómo deben tomar los tratamientos o comprobar que la medicación se mantiene vigente, especialmente en personas mayores que toman varios fármacos de forma simultánea.
Opina que, en general, hay «demasiada burocracia», pero también reconoce que se han puesto en marcha proyectos que han contruibuido, como el Filándón que lanzaron hace un par de años la Diputación y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de León, que ha mejorado la adherencia a los tratamientos y evitado ingresos hospitalarios gracias al Sistema Personificado de Dosificación. Según los datos del Colegio Profesional de Farmacéuticos recogidos por la agencia Efe, en España hay unas 4.400 farmacias rurales, de las que 790 (18%) están situadas en Castilla y León, 149 de ellas en la provincia de León.
Relevo y otros retos del sector
Precisamente ahí está uno de los retos de los farmacéuticos, encontrar relevo o titulados universitarios, al menos en el medio rural.
Reclama una gestión más eficiente de la sanidad en general, que tiene, sin embargo «muy buenos profesionales e inversión económica», pero que necesita tiempo de dedicación. La tecnología es uno de los soportes que han llegado para hacer más fácil algunos trabajos, pero que también tiene sus sombras, especialmente para las personas mayores, que son precisamente las que más abundan en los pueblos. «Hay que tener en cuenta que no todo el mundo tiene Internet o un smartphone y hay gestiones que les cuesta hacer; ese es un trabajo que también recae sobre nosotros».