Diario de León

El Gobierno veta el uso energético de la biomasa forestal para priorizar la madera

El cambio cierra el grifo de las ayudas públicas a estas plantas, excepto en las zonas como León

La madera será prioritariamente utilizada como material y no como combustible energético.

La madera será prioritariamente utilizada como material y no como combustible energético.Marciano Pérez

Maite Rabanillo
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León

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El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha cerrado el grifo de las ayudas públicas a la generación eléctrica con biomasa forestal a través de un Real Decreto aprobado por el último Consejo de Ministros en el que limita el apoyo financiero público para estas instalaciones en todo el país, excepto en los territorios incluidos en las zonas de Transición Justa, entre los que se encuentra la provincia de León.

El nuevo planteamiento incide en que las administraciones deben priorizar que la madera y los recursos forestales como materiales, y que se destinen a usos de mayor valor añadido económico y ambiental como la fabricación de productos derivados, la prolongación de su vida útil, la reutilización y el reciclaje, lo que relega la generación energética con biomasa forestal a un escalón inferior para evitar que la biomasa energética genere distorsiones en el mercado de materias primas.

En concreto, el Real Decreto si introduce el principio de uso en cascada de la biomasa, que persigue lograr el uso eficiente de la biomasa dando prioridad, siempre que sea posible, a su utilización como material con respecto a su utilización para fines energéticos.

La norma, con la que se transpone la directiva europea comunitaria orientada a acelerar la transición verde bajo estrictos criterios de sostenibilidad, establece la prohibición general de otorgar nuevas ayudas o renovar las ya existentes a la producción de electricidad a partir de biomasa forestal en instalaciones que sean únicamente eléctricas, es decir, aquellas plantas que queman biomasa exclusivamente para generar electricidad sin aprovechar de forma simultánea el calor residual o industrial.

Pese al veto generalizado a las plantas puramente eléctricas, el texto legal contempla excepciones específicas para aquellas zonas con baja densidad de población y de actividad industrial. Entre ellas, la norma blinda expresamente a la provincia de León —junto con otros territorios afectados por el declive de la minería y los combustibles fósiles sólidos, como Asturias, Palencia, La Coruña, Teruel, Almería, Cádiz, Córdoba y la zona de Alcudia— por estar incluida el Plan Territorial de Transición Justa.

En consecuencia, las instalaciones ubicadas en la provincia de León quedan a salvo de la prohibición estricta de ayudas siempre y cuando cumplan con los exigentes requisitos de eficiencia energética establecidos en la normativa de sostenibilidad. Esta salvaguarda reconoce la complejidad estructural de las provincias en pleno proceso de reindustrialización verde, con el fin de poder conciliar los objetivos climáticos de la Unión Europea con la estabilidad económica y laboral del tejido energético local.

Otra de las excepciones que recoge el Real Decreo es que esta generación eléctrica se produzca aplicando la captura y almacenamiento de CO2 de biomasa o en zonas ultraperiféricas, aunque con el objetivo de reducir progresivamente, lo máximo posible, el uso de biomasa forestal sin afectar al acceso a una energía segura y protegida. Las plantas en funcionamiento no se ven obligadas a cerrar pero no tendrán ayudas a no ser que cumplan estos criterios.

León avanza en la red de centros comarcales que dará un giro a la economía forestal

La provincia de León está inmersa en la implantación de una red de centros logísticos comarcales promovida por la Junta de Castilla y León, a través de Somacyl, que abastecerá las redes de calor previstas en los núcleos urbanos de la provincia, incluido León capital. Esta infraestructura busca una materia prima de calidad procedente de la limpieza preventiva de montes y la gestión selvícola contra incendios, la provincia contará con una red estratégica de plataformas logísticas equipadas para el astillado, cribado y almacenamiento. Entre ellas destaca el centro logístico de Villablino, situado en Orallo en terrenos recuperados de la antigua actividad minera, que coordina el aprovechamiento forestal de la comarca y nutre a la red de calor municipal proyectada para sustituir los combustibles fósiles tradicionales. A este se suman el centro de Castrocontrigo que da cobertura a la superficie forestal en territorios entre León y Zamora, y que aprovecha el rendimiento de los recursos locales en una zona muy vulnerable a los incendios. El tercer centro comarcal es el de Llamas de la Ribera, ideado como el nudo logístico central en la provincia y el cuarto el de Almanza, que recogerá la masa forestal de la Montaña Oriental. Esta red supone una inversión conjunta de 5,33 millones de euros y permitirá la creación de alrededor de 60 puestos de trabajo directos, principalmente vinculados a las labores de extracción y gestión forestal, además del empleo indirecto asociado al transporte y la logística de la biomasa. El área de influencia conjunta de los tres centros supera las 1,18 millones de hectáreas forestales. Además el proyecto garantiza la compra de la biomasa generada por autónomos y empresas forestales en su ámbito de actuación, lo que según la Junta de Castilla y León, apoya una economía forestal estable.
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