LLEGA LO MÁS DURO DEL INVIERNO
Preparados para lo peor
Los 89 equipos quitanieves dispuestos por Protección Civil en León para hacer frente a la ola de nieve y frío que se presentó el martes, y que se redobla a partir de hoy, se preparan para lo peor. Diario de León pa
Los trabajadores del mantenimiento y conservación de la extensa red de carreteras de la provincia afrontan la parte más dura del año, especialmente en el cuadrante Norte: desde el martes, casi su única ocupación es mantener la vialidad sacando del asfalto la nieve y el hielo. Faustino e Isidro, dos de los diez operarios de Collosa (la empresa concesionaria del mantenimiento de la mayoría de la red de carreteras en León) en la base de Riaño, comenzaron a trabajar ayer con el alba para retirar la nieve de la N-621 entre esta localidad y el puerto de San Glorio, en el límite con Cantabria; uno de los más problemáticos de España. Lo mismo hacían Chema y otro compañero con la N-625 entre la población montañesa y el puerto de el Pontón. Apenas había nevado uno o dos centímetros durante la noche -en vez de los 50-60 de la anterior-, pero la helada había congelado el manto blanco sobre la calzada. Entre las ocho y las doce de la mañana recorrieron dos veces los 30 y 20 kilómetros, respectivamente, de los dos tramos. No fue un día duro, aseguran, pero relataban que en la zona más dura de la subida a San Glorio, en la «primera pasada», habían tenido que hacer un buen tramo marcha atrás para invertir la tracción trasera de su camión-cuña de tres ejes y ayudar a que el peso de la sal evitara patinar; sólo así pudieron esparcir la primera «pasada». En la segunda, que comenzaron a las diez de la mañana tras cargar de nuevo fundente en Riaño, ya pudieron emplear la cuña y el difusor de sal a fondo, haciendo desaparecer la capa de hielo y ampliando el ancho transitable de calzada. Sólo durante la mañana dejaron sobre el asfalto de la N-621 unos 15.000 kilos de sal. El otro equipo hizo lo propio con el Pontón. «Ayer fue peor, hoy hay poco», relataba Chema: «Lo peor empezará después de las seis de la tarde, según el parte» meteorológico. Si la previsión era acertada, es posible que la mitad de los diez operarios anoche apenas durmiera. Se tarda más de una hora y media en llegar a la cumbre de los puertos y despejar por primera vez la calzada; y si la nevada no ceja el trabajo es continuo.