CARNAVAL 2003
La magia de guirrios y toros se hace fuerte en Velilla
Guirrios, toros y demás personajes fantásticos poblaron un año más la plaza de la Veiga de Velilla para celebrar su popular domingo de antruejo, un festejo que hunde sus raíces en un mundo primitivo y mágico plagado de referencias

Un grupo de enanos charlan animosamente en plena plaza de la Veiga
En torno a las cinco de la tarde hacían acto de presencia las parejas de toros y guirrios que protagonizan el popular antruejo de Velilla de la Reina, que vivió ayer, a pesar de la intermitente lluvia que acompañó la jornada, su día grande. Los guirrios, adornados con su peculiar y multicolor escarapela, calentaron, en ofensivas que duraban unos diez minutos, el ambiente de la plaza atizando los tobillos de los allí presentes con unas ramas largas y finas y raptando a las muchachas del pueblo para hacerlas girar sobre la cornamenta de sus toros-escolta, en lo que, según los historiadores, podría ser un primitivo rito de fertilidad. Precisamente, guirrios y toros deleitaron al público con un estudiado y elegante toreo antes de abandonar la plaza y preparara el siguiente ataque. Pero estos no eran los únicos personajes que poblaban la plaza de la Veiga. También se encontraban enanos, pastores, burros o un «hombre-árbol» que portaba una careta de genuina madera, o el «Hombre de las tenazas», especializado en capturar el pañuelo de las mozas con un largo instrumento plegable. Los bailes de jotas y la degustación de orejas de carnaval y los riquísimos panales de harina, miel y piñones precedieron a la celebración del ritual del «toro de fuego» y al baile popular que puso fin a la jornada.