OPINIÓN Guadalupe Lorenzana
Sobre el Pachuezo
Cuando en varias ocasiones he leído en esta misma página dedicada a Laciana que nuestro valle se moría, no dejaba de creer con todos mis respetos que era pura demagogia, me asomaba corriendo a la ventana, respiraba, observaba y pensaba con toda clarividencia que Laciana rebosaba paz, hermosura, y en definitiva vida. Sin embargo en esta ocasión he de reconocer que soy bastante escéptica y tengo que aceptar muy a mi pesar, que el pal.luezo no goza de su mejor momento. Escuchando recientemente a Roberto González-Quevedo en la presentación de su libro Pol sendeiru la nueite, contar cuentiquines en pachuezo y escuchar al profesor, ha sido una vez mas una sensación única, pensar que con su generación y un poco de la siguiente, en la que yo me incluyo, probablemente todo haya acabado, me ha dejado un gran vacío interior. Como muy bien ha dicho Pedro V. González, el pachuezo ha sido el habla de Laciana desde tiempos inmemoriales, sin embargo con el florecimiento económico de nuestra comarca aquello que era parte de nuestra cultura, de nuestra indiosincracia, se convirtió en algo poco menos que diabólico. Nuestra l.lingua era la anticultura, el paletismo e incluso la risotada. A mis 15 años recién aterrizada en la capital del valle, recuerdo perfectamente aquel obsesivo afán de «hablar bien», y palabras como fartura, falanpu y cosas aún mas simples eran motivo de chanza y risa no solo entre los de mi edad, sino tambien entre aquellas personas mayores, cultas, que achacaban semejante actitud al escaso nivel cultural y social que tenían «los de los pueblos». Pocos años despues asistí al acontecimiento que supuso para mi el revulsivo definitivo de mi modestísima afición a esto nuestro. Aquél catedrático de francés reconocido por su categoría cultural, escribió en el encerado la palabra pachuezo, pronunció «l.lino, «l.leite, «l.lume», «l.lana», y pidió que se le corrigieran la «ch» vaqueira que con tanto rubor guardaba yo en mi interior y que a él le parecía tan interesante junto con otros rasgos de nuestro dialecto. Visto aquello, empecé a escuchar a aquel.las mul.leres ya homes, perdí la vergüenza y decidí unirme definitivamente al clan de los «incultos». No fui la única gracias a Dios, porque transcurridos pocos años se produce en este valle nuestro el acontecimiento cultural mas importante por lo que al pal.luezo se refiere hasta hoy: la revista El Calecho. Esta revista fue al pal.luezo lo que es la libertad al condenado. Con un rigor y una calidad literaria incuestionables, se abrieron las puertas a un sinfín de conocedores del pal.luezo, y aparecieron publicaciones interesantísimas que le dieron a nuestra l.lingua el nivel y el lugar que le correspondía.