De la regulación de los ríos Duerna y Peces depende el futuro desde el Teleno hasta Benavente
Que las aguas vuelvan a su cauce
El agua es vida y sin agua no hay ni bosque, ni fauna, ni futuro para los hombres y para la tierra y si no que se lo pregunten a los de la montaña, a l
El río Duerna es uno de los más afectados por la sequía durante gran parte del año
De un tiempo a esta parte este río, uno de los ríos trucheros más importantes de León y su vecino el río Peces, por algo recibe desde el siglo XV este nombre, mueren durante los meses estivales, es decir sus cauces quedan secos generando un daño ecológico contra el que nadie ha alzado la voz, incluidos los ecologistas urbanícolas que como no los visitan en estos tiempos no ven la terrible mortandad de peces, truchas y otros animales que irremediablemente se produce cada mes de Julio. Pero, ¿porqué se ha llegado a tal situación cuando hasta los años cincuenta del pasado siglo ambos ríos mantuvieron siempre sus cauces vivos?. Hay dos causas fundamentales: una natural y relacionada con el descenso de las nevadas invernales y precipitaciones primaverales y otra, más importante, la sangría a la que ambos cauces fueron sometidos a partir de los años sesenta relacionada con el fuerte desarrollo agrícola por parte de un campesinado y desde la saturación demográfica que al no hacerse realidad el pantano proyectado hubo de recurrir a gastar dinero y tiempo regando con pozos y con motores Piva, lo que fue generando un grave daño a los acuíferos e hizo que la capa freática descendiese. Fueron varias las generaciones de valdorseses las que nos beneficiamos de aquella sangría de estos ríos, como por otra parte era lógico ante el abandono de las instituciones del Estado, pero no es menos cierto que somos responsables, incluidos los que ahora vivimos de las arcas del padre Estado (incluidos los valdorneses jubilados) de la muerte lenta de ambos ríos y de la galopante infección de los pozos y fuentes por parte de nitritos y residuos fecales que sólo pueden proceder de los pozos negros de los pueblos en los que viven o a los que van los fines de semana los que dicen estar detrás de la cruzada antipantano, Pero, ¿quiénes pueden estar detrás de esa supuesta cruzada a la que se refiere David F López Pérez?. En primer lugar muchos propietarios de tierras que como él ni viven de la agricultura, ni dejan vivir ya que, o las tienen baldías, o de forma egoísta por ese supuesto canon en el que este señor confunde la hemina con la hectárea. Prefieren la muerte de una comarca sin caer en la cuenta de que el futuro de sus nietos puede estar en ella, pero eso sí, si hay recursos hídricos y vida. A lo mejor la solución de futuro de esta comarca pasa porque los ricos propietarios que o nunca fueron o ni son en la actualidad campesinos se vean obligados a vender sus tierras, bien a los que las trabajan, bien a empresas de fuera capaces de eliminar el minifundio vergonzante. En segundo lugar algunos ecologistas urbanos que desconocen los gastos y catástrofes (incluido los niños ahogados en Santa Cristina) infringidas por las grandes crecidas invernales que de no remediarse seguirán produciéndose cíclicamente, de la misma forma parecen obviar estos defensores de la ecología la mortandad de miles de peces y truchas que cada año se produce en el cauce seco, medio y bajo, de estos ríos. En este mismo orden y junto a la ambigüedad del señor Losa (del PSOE) aparece la alcaldesa de Luyego y pese a que la presa no afecta para nada a sus pueblos, pues se sitúa en término municipal de Lucillo, no sólo se atemoriza de la mala puntería del ejército, sino que silencia que en uno de sus pueblos más importantes, Tabuyo, se acaba de construir una presa que según ella ni afecta a la ecología, pese a estar entre pinares y en el radio de acción del campo de tiro, ni a la puntería de los misiles. Cachonda la señora alcaldesa cuyo Ayuntamiento va a recibir este año una importante cantidad de euros para las infraestructuras de riego de la presa del Valtabuyo. ¿Qué pensará mi amigo Palazuelo, candidato a la alcaldía de La Bañeza por el PSOE, cuyo ayuntamiento por unanimidad aprobó dicho proyecto, pues su ciudad será la más beneficiada toda vez que sus vecinos podrán al fin beber agua potable durante el verano y disponer de este líquido elemento para el futuro circuito de velocidad?. Una actuación urgente Dicho esto, la regulación del río Duerna y de su vecino río Peces no sólo es imprescindible y urgente para evitar daños económicos y desastres ecológicos, sino vital para el futuro de toda la extensión de tierras que va desde los montes del Teleno hasta las tierras de Benavente, máxime cuando el proyectado embalse regulador no inunda ningún pueblo, sino al contrario, va a dar vida y turismo a unos pueblos de la alta Maragatería que mueren a pasos agigantados. Y es necesaria su regulación en primer lugar como la única forma de recuperar los cauces, darle vida durante todo el año y evitar así el desastre ecológico que se produce año tras año. Esto sólo se consigue mediante lo que el insigne y querido Trapiello define como efecto cisterna, es decir retener agua para ir soltándola cuando haga falta, incluso ¿ acaso es malo que a la vez se produzca energía eléctrica ?. ¿Acaso estos detractores se alumbran en sus casas con velas?. ¿Acaso es más ecologista o estético unas sierras del Teleno inundadas de molinos de viento?. A su vez, es necesaria su construcción porque tanto los hombres, como el desarrollo económico necesitan agua. Necesitan agua los pueblos de la comarca que durante el verano se ven imposibilitados de abastecer la demanda de la población veraneante. Se necesita la garantía del agua para poder sembrar determinados cultivos, ahora vetados en buena parte de la Valduerna como el maíz, la frambuesa, etc. o para regar los cientos de Has. que comunales o particulares cobran especial dimensión en pueblos como Villalís o Miñambres, etc.. Fijar población y futuro Se necesita la garantía del agua para poder sostener las pocas empresas que tenemos, la piscifactoría de las Zayas que da trabajo a los comarcanos y ayuda a fijar población en pueblos como Castrillo o Velilla, o cualquier otra industria que en el futuro pudiese estar interesada en explotar los recursos de esta rica tierra.¿ Acaso preferimos que las setas, las alubias, las patatas, las frambuesas, la madera y otros muchos productos, que con agua y desde un gran potencial puede generar la Valduerna, sigan siendo exportados como materia prima, en vez de que se transformen en la propia comarca?. ¿Cómo se puede tener una capacidad de miras tan corta y no reconocer que el agua es riqueza, es vida y es futuro y que la Valduerna se desertiza de forma galopante?. ¿Acaso es justo que los posibles detractores sean personas, llámanse valdorsesas, que les importa un bledo el futuro de esta tierra o sean habitantes de los pueblos de cabecera que año tras año por el mes de mayo tapan el río y obstaculizan su cauce hasta hacerlo desaparecer mientras sus prados y términos despilfarran el agua por inundación constante?. En fin, el posible esfuerzo económico, imposible de valorar en estos momentos pese a los pájaros de mal agüero como David López, pedido a las generaciones actuales, responsables y beneficiadas, como ya dijimos, del agua y de la sangría de estos ríos, ha de servir, a buen seguro, para garantizar el futuro vital de la Valduerna; para garantizar la presencia de recursos hídricos abundantes y garantes de la vida, del veraneo, de la fauna, de la flora y de que los pueblos de la Valduerna fijen población y recuperen el bullicio y alegría veraniega de los que por una u otra causa hubieron de emigrar. A los detractores, a los rentistas y a los propietarios absentistas egoístas y envidiosos de la prosperidad ajena y de este tierra un consejo: por favor váyanse definitivamente de ella.