El uso de los antibióticos
En línea con los datos que se extraen de la encuesta del Instituto de Estudios Médicos Científicos, más del 80% de los padres y las guarderías opina que es mejor vacunar a los niños frente a una enfermedad infecciosa que emplear antibióticos para tratarla. Aún así, una cuarta parte de ellos continúa afirmando que no creen que los antibióticos pierdan su eficacia frente a ciertas infecciones con la aparición de resistencias, que se generan con el abuso. Hay que señalar, en este sentido, que son muchos los estudios que han demostrado cómo el neumococo presenta un alto grado de resistencias a determinados antibióticos. No obstante, uno de cada cuatro padres, es partidario de no utilizar antibióticos a partir del momento en que cesa la fiebre del niño lo que supone un incumplimiento del tratamiento, y por conseguiente, generar su invalidez. Según el doctor Honorato, «la opinión de los padres refleja una tremenda ignorancia respecto a lo que está ocurriendo con los antibióticos. Una de las fuentes más importantes de resistencias a los antibióticos es cortar el tratamiento en el momento que cesa la fiebre. Si se realiza un tratamiento con antibióticos para erradicar una infección, al suspender éste a los dos o tres días, aunque la fiebre cese, todavía puede persistir una población bacteriana durante más días. Si el tratamiento se interrumpe a la mitad y no se completa, es cuando se crean las resistencias.» «Asimismo _agrega_ en los datos obtenidos se observa una discordancia entre el 33% de los catarros víricos que declaran los padres y el 88% de los medicamentos recetados (más de una tercera parte fueron antibióticos). Esto indica que los padres o no saben qué es lo que se receta a sus hijos o ellos mismos recurren a la automedicación».