Diario de León

El antiguo mercado de la verdura

El ministro plenipotenciario de este país en España agradeció en 1947 que se dedicara esta vía, en la que los agricultores vendían su producción, al estado centroamericano

La ciudad ha dedicado algunas de sus calles a distintos países del centro y el sur de América

La ciudad ha dedicado algunas de sus calles a distintos países del centro y el sur de América

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Javier Tomé - la bañeza
León

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El panorama urbano que muestra una ciudad con el acrisolado encanto de La Bañeza, conformada en gran medida en función de las necesidades vecinales, se enriquece con esta vía que lleva en su rótulo el nombre de República de El Salvador. Término que alude, desde su imposición el día 4 de mayo de 1947, a la nación sudamericana, sustituyendo en el nomenclátor a una denominación tan tradicional como calle de las Verduras, ya datada como tal en el lejano siglo XVI. La arteria arranca en la confluencia entre las vías de Juan de Ferreras, la Laguna y Fernández Cadórniga, discurriendo su irregular y mediano trayecto hasta La Zaya. En su curvado trazado hallamos un caserío compuesto por viviendas de mediana altura, entremezcladas con algún residuo arquitectónico que muestra características de tiempos muy pasados. Tal como les adelantamos anteriormente, tan carismática y castiza arteria llevó anteriormente el nombre de calle de las Verduras, siendo bautizada así por el propio pueblo de La Bañeza. El motivo, según recoge el Padre Albano en sus eruditos y exhaustivos estudios, no es otro que la existencia en este mismo lugar de un colorista mercado de verduras, donde se ofrecían al comprador los ricos productos hortícolas nacidos en nuestras fértiles tierras. Continuación entonces de la calle de la Parra, en nuestros días de Juan Ferreras, en el siglo XVII se dice que lindaba con las casas del Matadero y, según los Protocolos, la calle iba hasta la Sementera y acogía unas casas de tenerías que eran propiedad de Blas de Soto. En el año 1621 también aparece la calle de las Verduras, «que sigue por delante del Matadero hasta el Puente Ferraces y más allá». Por todo el entorno discurrían rebaños de trashumancia con destino a Benavente y Medina de Rioseco o, en sentido contrario, con dirección a Galicia. Pedro de Alvarado Así permaneció la calle de las Verduras durante siglos, distinguida por su plácida y bucólica estampa, hasta el día 4 de mayo de 1947, cuando con toda la solemnidad pública se colocó la nueva rotulación de la vía, también conocida antaño como del Matadero Viejo. Pasaría a llamarse República del Salvador, al tiempo que la Corrupia de la calle Astorga era nominada República Argentina, en una especie de múltiple homenaje al continente hermano de Sudamérica. En correspondencia a semejante gentileza, ese mismo mes de mayo el ministro plenipotenciario de El Salvador en España, desde su legación en la capital de España, agradeció públicamente a La Bañeza «el que se haya rotulado una plaza de esta ciudad con el nombre de su patria». El descubrimiento oficial de El Salvador corresponde al navegante Andrés Niño, piloto de la expedición de González Dávila a Nicaragua, aunque la conquista propiamente dicha se debe a Pedro de Alvarado, llegado al valle central en el mes de junio de 1524. No obstante, antes de la llegada de los españoles existieron antiquísimas civilizaciones en el lugar, desaparecidas seguramente a causa de la violenta erupción volcánica acontecida en el siglo II. La primera ciudad hispana se fundó a principios de 1525, mientras que San Salvador nació por decisión de Jorge de Alvarado el 10 de abril de 1528. Los indígenas no se sometieron fácilmente, protagonizando rebeliones como la que en 1529 llevaron a sangre y fuego los indios pipiles contra los conquistadores. Una sublevación que sería controlada finalmente por el capitán Diego de Rojas. Durante la época colonial la villa de San Salvador iría consolidando su poderío económico y social, siendo reconocida como ciudad el 27 de septiembre de 1546, según la Real provisión firmada por el monarca Carlos V. Siguiendo la arraigada tradición local, fue el propio emperador quien donó la imagen del Patrono nacional, El Salvador del Mundo. Convertida en una ciudad de gran tradición cultural, San Salvador viviría el primer movimiento independentista en el mes de noviembre de 1811. A pesar del lógico fracaso inicial, El Salvador proclamó su independencia de la corona española el 22 de septiembre de 1821, promulgando su Constitución como estado soberano en 1841. Desde entonces, el país ha vivido los problemas habituales en las repúblicas sudamericanas, agravados en su caso por los devastadores terremotos que asolan las tierras salvadoreñas con triste periodicidad. Lo que no es óbice para que, al menos en los últimos tiempos, la nación haya emprendido un definitivo despegue hacia la normalización de un país democrático y moderno.

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