| Entrevista | Santiago Carrizo Villadangos |
«El título de hijo adoptivo es un don»
El sacerdote cree que es posible que si no hubiera sufrido una repentina enfermedad no se habría organizado la recogida de firmas por la que el Ayuntamiento le ha distinguido
Santiago Carrizo lleva treinta y seis años ejerciendo de cura en La Bañeza
Con sus 76 años, cumplirá cincuenta y dos como sacerdote el próximo mes de mayo, de los que treinta y seis ha ejercido en La Bañeza. Don Santiago Carrizo Villadangos, párroco de El Salvador, es toda una institución en la ciudad y en breve recibirá el homenaje por haber sido nombrado hijo adoptivo de La Bañeza. Camina con la ayuda de un bastón, aunque asegura que necesita alas en los pies; pero, al final, llega a todas partes porque en esto de caminar utiliza la misma táctica que con otras tareas, la paciencia, y, además, le da resultado. -¿Cómo reaccionó cuando supo que se recogían firmas para nombrarle hijo adoptivo de La Bañeza? -Me surgió una operación del corazón de manera repentina, lo que me supuso dos meses de baja. Cuando regresé, porque estuve un mes con mi familia en Pontevedra, me encontré todo hecho, con una comisión formada por don Arturo Cabo, Conrado Blanco, Antonio Colinas... Recogían firmas y yo no iba a decirles que lo que hacían estaba muy mal. Quizá, si no hubiera sido por la enfermedad, nada de esto hubiera pasado. -Pero pasan años desde la recogida de firmas al acuerdo plenario. -Es de dominio público lo que ha sucedido en la política y en la convivencia del pueblo durante este tiempo. Con tanto cambio de autoridades todos han dicho que sí y que no al nombramiento y, al final, más serenados, el acuerdo fue unánime. Entonces podía haber salido yo diciendo que no quería, que hubiera sido una insolencia. De todos modos, todo lo que ocurrió es mejor no recordarlo mucho porque nos jugamos el futuro del pueblo y porque que te nombre hijo adoptivo es un regalo, un don: por méritos de guerra nadie llega a hijo adoptivo. -La Bañeza, el carácter de su gente, es acogedor y abierto y por eso extraña el problema de convivencia de la pasada legislatura. -A La Bañeza no le falta una sola asociación. Además, viví diecinueve años en Astorga y allí te saludan por la calle unos cuantos conocidos. Sin embargo, en La Bañeza te dicen hola incluso el mecánico desde debajo del coche que arregla. -¿Qué supone para usted este reconocimiento? ¿Es el resultado de haber dejado bien arreglada la parroquia? -El pueblo ha dado una lección de lo que es mostrar agradecimiento y yo de que no me lo he propuesto. Ahora, poner un tejado nuevo, arreglar una torre en la que se desprendían las almenas y darle un tratamiento exterior y una arreglo interior, el nuevo órgano, la iluminación interior y exterior del templo, el solado nuevo con materiales nobles, la residencia de ancianos y la colonia de Corporales eso creo que es algo más que dejar la iglesia bonita. -Sí, pero la labor de un sacerdote no se ciñe precisamente a lo material, al menos no de forma primordial. -Yo no he tenido una labor sólo material, sino también espiritual y ahí está el caso de la colonia. -El que sólo haya dos parroquias en la ciudad, ¿dificulta las relaciones entre ellas? -No. Las relaciones entre las parroquias siempre han sido buenas. -¿Cómo se lleva el que una parroquia sea propietaria de un semanario? -Con algún desvelo. En una ocasión tuve que pagar cinco mil pesetas de multa a Información y Turismo por un artículo que, hace muchos años, publicó un tal Baeza. El Adelanto tuvo que enterrar a Franco y antes a Carrero y, pese a todo, ha subsistido mientras que otro no han continuado. ¿Dónde están Proa o El Pensamiento Astorgano y otros? Por aquí han pasado muchos periódicos y El Adelanto ha sobrevivido pese a estos, todo es cuestión de saber esperar. -¿No le parece trasnochado que un cura dirija un semanario en el año 2004? -Hoy no se entiende, pero ante sí. El Adelanto Bañezano nació como otras publicaciones de la parroquia, famosas también. Fue don Ángel Riesco, un sacerdote precursor para su tiempo, el que, como pionero que era, usó un arma que ha dado prestigio a La Bañeza en un tiempo en el que no había otro medio de comunicación en la ciudad. Quien le sustituyó como párroco supo mantenerlo y hay que tener en cuenta que entonces sólo había una forma de que se publicara, debido a la censura. Ahora cualquiera puede publicar lo que quiera, antes no era así. El de director es un cargo heredado y El Adelanto tiene la virtud de que llega a unas mil familias y que no tiene que envidiar nada en cuanto a presentación a otros medios de comunicación. La Bañeza sigue sintiéndose orgullosa de su periódico y eso que, en una ocasión tuvimos que recurrir al Tribunal Supremo porque El Adelanto de Salamanca pretendía que cambiáramos de cabecera. Conseguimos hacer ver que, del mismo modo, existe diario de tal o de cual y nos dieron la razón. Volviendo a su pregunta, creo que el hecho de que lo dirija el párroco le ha dado continuidad. -También hay quien dice que es usted un director de nombre, pero no de ejercicio. -La tarea que debo atender me obliga a delegar en un equipo, teniendo en cuenta que la responsabilidad final es mía. -Algo que ha merecido el apoyo de la sociedad bañezana es el premio al personaje del año al que se entrega ahora la alubia de oro. ¿Por qué ha calado tan hondo en los ciudadanos este galardón? -Porque se apoya en la idiosincrasia del periódico, en su categoría. -¿Se creó el premio como elemento de unidad social? -Florentino Pérez es un gran presidente y empresario. Seguro que tiene sus detractores, pero nadie le puede negar que ha unido el madridismo. El Adelanto vive de la publicidad y de unir a los bañezanos.