La defensa de los desfavorecidos
El sacerdote recibió un homenaje por su labor social en 1965 y en el 2002, con motivo del centenario de su nacimiento, se inauguró un museo en el que se recuerda su vida
Hoy concluimos la serie de entregas dedicadas a la bañezana calle de Ángel Riesco, cuyo trayecto se extiende desde la plaza obispo Alcolea a la plaza de los Reyes Católicos. Se trata del antiguo camino del Carmen, así llamado al ser la senda que llevaba al convento de los carmelitas descalzos del mismo nombre. Un cenobio que desapareció del patrimonio local debido, entre otras razones, a la desamortización de 1835 y la posterior exclaustración del año 1837. La tradicional denominación de camino del Carmen pervivió en el nomenclátor local hasta el verano de 1965, cuando la corporación municipal decidía imponer a la arteria el más que merecido nombre de Ángel Riesco, en homenaje al querido sacerdote, nacido el día 9 de julio de 1902 en el pueblecito zamorano de Bercianos de Vidriales. Tras cursar la carrera eclesiástica en la Universidad Pontificia de Comillas, sería ordenado sacerdote el 25 de julio de 1926 y en el mes de septiembre de aquel mismo año fue designado coadjutor en la parroquia de El Salvador. Así se inició su fructífera y prolongada relación con nuestra ciudad, donde fundaría El Adelanto al tiempo que ejerció como párroco en Santa María durante más de veinte años. En 1948 las autoridades eclesiásticas nombraron a don Ángel Vicario General del obispado y canónigo en la catedral de Astorga, siendo el alma en la capital maragata de publicaciones como Mi parroquia . En aquella misma época crearía una de sus grandes obras espirituales, la congregación de Misioneras Apostólicas de la Caridad, además de intervenir activamente en el nacimiento del Seminario Menor San José, cuyas puertas se abrieron el 2 de junio de 1964. Por todo ello, a modo de reconocimiento al cuarto de siglo que vivió don Ángel Riesco en La Bañeza, la ciudad le tributó un encendido homenaje el domingo 22 de agosto de 1965, imponiendo su nombre a nuestra calle protagonista. El entonces obispo titular de Limisa y auxiliar de Tudela, presente en los actos, dedicó unas emocionadas palabras al pueblo que tanto quiso, haciendo votos para que la unión presidiera los esfuerzos comunes de todos nosotros. En el Cine Cabello cerró su alocución con las siguientes palabras: «Yo quisiera que, al terminar este acto tan entrañable, vosotros -no a mí, sino a vuestra conciencia, a Dios Nuestro Señor, a la ciudad de La Bañeza, de la que somos hijos- prometierais firmemente caminar por el camino del agradecimiento y de la prosperidad de La Bañeza, unidos, siempre unidos, totalmente unidos. El Imperio Romano cayó por la desunión. España ha perdido su imperio por la desunión. Que nunca se pueda decir que La Bañeza ha bajado en el concierto de los pueblos grandes por la desunión de sus hijos». Como no podía ser de otra forma, don Ángel Riesco falleció en su querida La Bañeza el día 2 de julio de 1972, siendo sepultado en la iglesia de Santa María. Pero su celo apostólico, la eterna lucha que mantuvo en defensa de los sectores más desfavorecidos de la sociedad, nunca cayó en el olvido, como prueban los actos celebrados en 2002 con motivo del centenario de su nacimiento. La réplica de la casa natal El día 9 de julio quedó inaugurado el primer museo de La Bañeza, dedicado a la memoria del padre Ángel, en la ciudad de las Misioneras Apostólicas de la Caridad. El evento contaría con la asistencia del obispo de Astorga, monseñor Camilo Lorenzo, el entonces alcalde, Emilio de la Mata, y un buen número de autoridades locales, presentes todos ellos en la puesta en marcha de unas instalaciones que pretenden rescatar las distintas facetas que rodearon la peripecia vital del homenajeado. Por ello se reproduce la casa natal de Ángel Riesco, pues la original se encuentra en estado de ruina en la localidad zamorana de Bercianos de Vidriales. El proyecto museístico es obra del arquitecto bañezano Luis Pedro Carnicero, estudioso de la vida y obras de este sacerdote cuya causa de beatificación sigue abierta en Roma. Recorriendo las distintas estacias de este museo podemos recrear la vida del padre Ángel, desde su estancia como emigrante en Argentina hasta los años de estudio en la Universidad de Comillas. Mención especial merece la planta superior, donde se encuentra el oratorio, su dormitorio y el despacho de trabajo que le regaló el pueblo de La Bañeza, con el bote de caramelos que evidencia la faceta más íntima y personal de nuestro protagonista.