OPINIÓN
Razones para no dormirse
LA BAÑEZA ha recuperado su ritmo normal tras la Semana Santa, con la vuelta al trabajo diario y con el recomenzar de las obras que se habían emprendido antes. Los veinte alumnos que componen el taller de empleo han terminado la adaptación del cuartelillo de la Policía Local, así como las mejoras de la Casona, donde se quiere poner el museo del traje y la joyería bañezanas, con la limpieza y restauración de la fachada y el interior. También ha trabajado el taller de empleo en una cerca en el colegio Teleno. No son solo los ya ex alumnos del Taller de Empleo los que finalizaron las vacaciones y para rematar la faena. También lo hicieron los obreros que urbanizaban la calle de Fray Diego Alonso: la nueva imagen de esta vía pública la ha hecho cambiar de rango y pasa a de ser una de las peores de la ciudad a la categoría contraria. En la piscina cubierta se sigue colocando un ladrillo sobre otro y el próximo está previsto que tengamos ya un lugar donde practicar la natación aunque en su exterior haga frío, llueva o nieve. Eroski también levanta el centro comercial que tanto tiempo nos tuvo en vilo a los habitantes de nuestra ciudad, porque, debido a los cambios del equipo de gobierno y a las trabas que puso la Junta, nos parecía que al final se iba a montar en otro sitio y no aquí. La inauguración del complejo comercial para antes de Navidad supondrá una inyección más de moral para esta ciudad que tanto ha padecido por las luchas políticas. Ahora estamos a la espera de que comience la urbanización del polígono industrial. Sería una gran noticia para todos, pues no se puede negar que un polígono de estas características puede traer nuevas empresas, nuevas ideas y proyectos que aumenten los puestos de trabajo y fijen y atraigan población. Hace casi un año que el equipo de gobierno municipal goza de tranquilidad y se han comenzado a hacer cosas, algunas de ellas muy necesarias y que deberían haberse puesto en marcha hace años. Por esta razón, los bañezanos comienzan a tener esperanzas en que La Bañeza inicie un despegue real. Pero la ciudad tiene que seguir luchando por alcanzar los proyectos que se estancaron, entre ellos el esperado circuito permanente de velocidad, la rehabilitación de la fábrica de harinas para hacer en ella no sólo el Museo del Pan, sino un museo más amplio, que de espacio no carece el lugar. Los vecinos se preguntan qué pasa con el Teatro Pérez Alonso, que no arranca su conclusión, y se teme el deteriodo de lo que ya se hizo, así como que el paso del tiempo suponga una dificultad más en su recuperación y puesta en funcionamiento. También hay que seguir dando la tabarra en la Junta para que amplíen y mejoren las carreteras que nos unen con nuestros pueblos comarcanos, como la de Alija del Infantado que es una auténtica pena como está cuando tiene mucho tráfico y hace años que los ayuntamientos de esa zona, incluida La Bañeza, la han pedido de todas las maneras. Lo mismo pasa con la que une La Bañeza con la de Santa María del Páramo por Villazala y Santa Marinica, que se ensanchó y arregló hasta lo que se denomina la Dehesa de Hinojo, pero allí se acabó y no continuó la obra hasta el resto de los pueblos que abarca esta carretera. Hay más carreteras comarcales que debieran mejorarse, pero las que más prisa corren, porque soportan más tráfico son estas dos. También podríamos hablar de la de Tabuyo del Monte. En fin que los bañezanos, no sin razón, comienzan a encontrar motivos de esperanza, razón de más para no dormirnos en los laureles, porque nuestra ciudad llevaba muchos años de retraso en relación con otras de su categoría.