| Reportaje | Intensa actividad en Jiménez de Jamuz |

Del barro a la madera

La localidad alfarera reunió ayer a una treintena de artesanos en la feria, que inauguró Antonio Colinas y que visitaron Don Quijote y Sancho, antes de una representación teatral

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Maite Almanza - jiménez de jamuz
León

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Jiménez se convirtió ayer en punto de encuentro de numerosos leoneses que no dejaron perder la ocasión de visitar la sexta edición de la feria de alfarería y otras artesanías tradicionales de la localidad. Una treintena de expositores llegados de varios rincones de la provincia, y de Burgos, Madrid o Asturias, ofrecían a los visitantes trabajos en madera, vidrio, cuero, labores, así como alimentación y los insustituibles objetos alfareros que tan famosa han hecho a la población. Uno de los visitantes fue el escritor bañezano Antonio Colinas, encargado de pregonar las excelencias de la feria y del pueblo, del que dijo que permanecía en su memoria desde su infancia y juventud. El autor repasó las frecuentes actividades y propuestas culturales o de ocio de las que goza la localidad, como el alfar museo, los mayos -que podrán visitarse todo este mes-, el vía crucis viviente de Semana Santa, el certamen de teatro o la gastronomía que difunden sus bodegas y restaurantes. Colinas destacó «la creatividad, laboriosidad, progresismo e inquietud social de los jiminiegos» para señalar después que «el mayor patrimonio que tiene este pueblo son sus habitantes». El escritor ensalzó también la maestría de los alfareros y del barro «que es vuestro símbolo (señaló a los presentes), apegado a la vida y a lo que nos da sustento: la tierra». El alcalde de Santa Elena de Jamuz, Jorge Fernández, incidió en la necesidad de fomentar el sentimiento de comarca en la zona mientras que el diputado de Personal, Ramón Ferrero, consideró que la feria progresa cada año. Las autoridades recorrieron todos los puestos antes del pregón y se interesaron por cuestiones relacionadas con el trabajo artesano. Curiosearon entre rabeles, miniaturas de perfume, joyas en plata, tallas en asta de toro, o los licores y rosquillas que componían parte de la amplia oferta del recinto. También visitaron una exposición de puzzles cercana. La feria fue literalmente tomada desde media tarde por Don Quijote y su fiel escudero, Sancho Panza, que no soltaba ni por descuido una enorme hogaza de pan que portaba bajo el brazo. Los dos inolvidables personajes de Cervantes recorrieron los puestos asombrando a vendedores y visitantes con sus comentarios, en lo que fue la particular contribución del Ayuntamiento al cuarto centenario de la publicación de la obra. La ambientación de la feria también incluyó la puja del pendón y la pendoneta de la localidad, en la que se afanaban adultos y niños para hacer alarde de su destreza, y los bailes incansables de un grupo de águedas bañezanas que lucían sus mejores galas. Después, por la noche, el grupo zamorano Atrezzo Teatro representó la obra Salvajes , en lo que supuso la comunión de dos de las grandes pasiones de los jiminiegos: el barro y las comedias. El recinto ferial continuará abierto hoy desde las once de la mañana hasta el anochecer. Además, a las ocho habrá una nueva representación teatral.

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