Los extremos del Eria
El río ha desaparecido a su paso por Nogarejas y bajo el puente de Rionegro, que tuvo que ser reconstruido a consecuencia del desplazamiento de sus pilares en la última crecida Incendios for
El río ha desaparecido por completo a su paso por la localidad de Nogarejas
Nadie sospecharía, mirando ahora desde el puente sobre el Eria en la carretera de Nogarejas a Rionegro (LE-111), que por ese cauce pedregoso, seco desde hace semanas, discurrió una cantidad de agua que, desbocada, horadaría la base de los pilares del viaducto, desplazándolo. La riada, en el año 2000, obligó a construir un nuevo puente, bajo el que ha desaparecido el río. Los cantos rodados y un charco son el único testimonio que ha dejado el Eria a su paso pro esta localidad. Pero no es éste el único punto en el que es posible observar la desolación de la sequía: cauce arriba, Olivio Campo, presidente de la junta vecinal de Nogarejas, muestra las tomas de agua para el regadío en la pedanía, por las que no entra agua del río desde hace tiempo: «Hace tres meses que no utilizamos estas tomas de riego», asegura. «A estas alturas, en la parte más baja del cauce aún corría algo de agua», explica el pedáneo. «Por aquí regresaba lo que sobraba del riego en Castrocontrigo», asegura indicando una acequia de hormigón. Son las dos caras del río Eria: grandes crecidas -motivadas, en especial, por el deshielo- y un estío en el que el agua se convierte en un bien preciado: «No queda agua en los pozos de las casas y algunos manantiales se han secado», refiere Campo sobre la sequía de este año. Al menos, los pozos para el abastecimiento, «a más de 150 metros», parece que se mantendrán. Contemplando la vegetación junto al cauce, el presidente del pueblo muestra los robles, con sus hojas ya ocres, y los olmos: «Me imagino que el año que viene volverán a echar la hoja. Creo que este soltarla con tanta anticipación es una manera de los árboles de protegerse contra sequía». Unanimidad Campo considera que vale una pequeña excursión por la zona «para darse cuenta de la necesidad de construir la presa» de El Cobanallo, la del río Eria, y la de El Sardonal, la del Duerna, también en muy malas condiciones. «Nadie se imagina la sed que ha pasado la comarca de la Valduerna este verano», aseguraba el presidente de la cooperativa Prodeleco, en la inauguración de sus nuevas instalaciones, a la que acudió, el viernes, el consejero de Agricultura de la Junta. Las principales fuerzas políticas de la provincia -PSOE, UPL y PP- han mostrado su acuerdo en que se construyan ambos pantanos. Del mismo modo, la unanimidad sobre su necesidad es la nota dominante entre las fuerzas políticas y sociales. Sólo Ecologistas en Acción ha mostrado su discrepancia con estos proyectos. Hace un año, la presidenta de la CHD, Helena Caballero, tildó de innecesarias esta infraestructuras. A mediados de diciembre del año pasado, altos cargos socialistas de León y Zamora anunciaban que se apoyaría definitivamente las presas si el Ministerio de Medio Ambiente no encontraba una alternativa satisfactoria a éstas -otro sistema de prevenir avenidas y de asegurar un caudal ecológico-. Se anunció entonces que en un plazo de seis meses se conocería ya el resultado del informe, pero a los cauces secos en muchos de sus tramos, por los que se puede caminar, del Eria y del Duerna aún no les ha llegado una solución. «Ya no queda agua en los pozos de las casas y algunos manantiales se han secado» «Los robles y los chopos ya sueltan las hojas, quizá para protegerse» «Basta con dar una vuelta por aquí para ver la necesidad del pantano» OLIVIO CAMPO Pedáneo de Nogarejas