Y la devoción se hizo obligación
Más de 3.000 personas participan en la romería de Las Manzanedas, con muestras evidentes de fervor popular y una gran paellada, que congregó a la comarca entera en la campiña
Un momento de la procesión de la Virgen de Las Manzanedas, que se celebró en la mañana de ayer
Cerca de 3.000 personas acudieron a la tradicional romería de Manzaneda de Torío, que se celebró ayer, un año más, en honor a la virgen que lleva el mismo nombre, en un día excelente en el plano meteorológico, asunto que favoreció la participación masiva de los romeros, que acudieron primero a la procesión para posteriormente tomar parte en la paellada popular, para degustar al aire libre el plato preparado a tal efecto. Antes de dar cuenta de la comida, para cuya preparación se invirtieron más de 100 kilos de arroz, los fieles devotos de la virgen de Las Manzanedas, acudieron al santuario para asistir a la misa solemne que oficiaron diversos sacerdotes de la zona. A primeras horas de la mañana, los coches se fueron agolpando en los alrededores del santuario, y la festividad conjugó de nueva en perfecta armonía la tradición religiosa y la armonía popular. Todo ello se hizo patente, tanto en la procesión, cuando la patrona salió a hombros por la campiña que bordea el templo, como con el acto litúrgico. Concurso de jotas Ya resuelto el apartado religioso de la mañana, los cientos de romeros que acudieron a la zona, disfrutaron del tradicional concurso de jotas, mientras otras personas tomaban un aperitivo en los bares preparados para la ocasión. Por primera vez en la historia de tan tradicional acto, aparecieron incluso los toldos de los puestos, para comerciar con diversos artículos, con especial incidencia de la presencia de la cecina de chivo de Vegacervera, preparada por Cárnicas Tabito con especial interés para los participantes. La paellada que se preparó para el evento resultó especialmente grandiosa este año. Para su preparación, además del arroz, se usaron 90 kilos de carne de pollo y cerca de 200 de marisco, entre calamares, congrio y almejas, así como verduras y hortalizas, elaboradas con más de 20 litros de aceite. La paellada se repartió de forma gratuita entre los participantes y se acompañó a la vez de escabeche y vino, que hizo las delicias de los comensales, toda vez que regaron el evento con 350 litros de vino. En torno a las 17.00 horas se repartieron las últimas raciones de paella, para ir cerrando el evento, después de lo cual, cada persona se fue a su casa comentando las excelencias de la jornada.