| Reportaje | Los Tranquilos cumplen 20 años |
Los últimos del desfile
El grupo carnavalero ha conseguido que la juerga comience un día antes, el Viernes Tranquilo, y este año ha puesto en marcha, con éxito de público, un concurso de monólogos
La última iniciativa del grupo, el concurso de monólogos
¿Se hace la necesidad virtud o es la virtud la crea la necesidad?, porque algún grupo carnavalero debe ser el que cierre los desfiles y, desde hace años, el puesto lo ocupan Los Tranquilos, que, lejos de sentirse incómodos, han hecho de su lugar una forma como otra cualquiera de entender la juerga del domingo y del martes carnavaleros. Y es desde este punto de vista desde el que el grupo ha alcanzado notoriedad, hasta el punto de convertirse en un referente de la mascarada bañezana a fuerza de poner en marcha iniciativas -sin prisa, eso sí- durante veinte años de existencia del grupo. Con Los Tranquilos, el carnaval bañezano ha ganado un día de fiesta: el Viernes Tranquilo, en el que se rinde homenaje a un bañezano destacado por su participación en el tiempo de las carnestolendas y se premian los mejores disfraces de la edición anterior. Fueron 33 personas las que se reunieron para dar origen a lo que luego fue el grupo, que, en principio, no tuvo otra denominación que la del mesón que les patrocinaba: La Fragua. Posteriormente, fue la discoteca Ramses la que aportó su ayuda económica -también inició la sala de fiestas el concurso de disfraces- y es en 1991 cuando adoptan su sosegada denominación, que se explica en su tranquilidad, hasta última hora, por preparar el disfraz. Aquel año, salieron vestidos de rayos de sol. En 1990, Los Tranquilos ya suman la cifra de sesenta socios y, dos años más tarde, lucen el traje arlequinado que se convertiría en su anagrama. En 1996 celebran su décimo aniversario con al edición de una pequeña revista y la celebración de una fiesta el viernes anterior al carnaval, que se ha mantenido desde entonces como Viernes Tranquilo. Sería en 1997 cuando comienzan los homenajes a ilustres carnavaleros, ya hayan formado parte de un grupo o prefieran correr el carnaval por libre. Es así como se ganan horas para la fiesta: «Entonces no había viernes, el carnaval no comenzaba hasta la Noche de Chispas, el sábado. Sin embargo, ahora, ya hay mucha gente disfrazada el día anterior, vengan a no a la fiesta del grupo», señala Basilio Giganto, uno de los pioneros del grupo, formado en el bar Gris, local que ya no existe, en la calle de Fray Diego Alonso. «Todo lo que hemos hecho no pretende otra cosa que no sea la diversión y, si fruto de nuestra juerga, se divierten los demás, mejor», indica Giganto. Más carnaval La puesta en marcha del Concurso de Monólogos del Carnaval, hace ahora una semana, no pretende otra cosa que adelantar aún más el carnaval, «un mes este año y dos el que viene si sube el número de participantes», dentro de las iniciativas de Los Tranquilos que surgen un día y se ponen en marcha «años después», como muchos otros. Son ahora doscientos tranquilos los que van a su aire en el último puesto del desfile, con disfraces que buscan la comodidad -que permitan bailar- y la vistosidad y, por supuesto, que abriguen. El uso del maquillaje es otra de las características del grupo. Para organizar el carnaval, dado el incremento de miembros, han dividido el grupo en secciones, de manera que unos se encargan de lo relativo al Viernes Tranquilo, otro de la fiesta que le sigue, mientras que otra parte elige el disfraz y prepara los patrones para pasárselos al resto... Se financian con las cuotas de los socios y venden Lotería de Navidad, con pequeños golpes de suerte, ya que raro es el año que no arañan una pedrea. Con veinte años, Los Tranquilos se suben al carro de los grupos más antiguos del carnaval, aunque sea cerrando el desfile y a su aire.