El descojone (con perdón)
QUERIDO hermano: Es Nolete quien lo ha dicho. Esto es un descojone, me largó nada más verme. Anda rumiando los últimos acontecimientos, los de estos primeros días del año. Dice él que es el síndrome de las elecciones; que andan todos desvariados con los líos de Villaquilambre por un lado, los de San Andrés por el otro; los que montan esos del MAS en el arrejunte que propician, y los que pueden incubar los del PP en Astorga donde la doña no acaba de hincar el diente. Debe de ser duro el turrón. Bien creía yo, querido, que nada más pasar Reyes mojaríamos el roscón y andaríamos de inauguración de sede con aspirante bendecido y ya ves; a lo mejor cuando recibas ésta -en la que deseo para ti los mejores augurios- ya se ha despejado la incógnita, se ha resuelto el problema, que lo hay, y bueno será para los populares astorganos sepan donde han de poner los huevos, digo los votos, y que el investido pueda planificar una campaña que se queda en tres escuálidos meses. El descojone es, dice Nolete, con lo del CTR. Al valle de Portugal llegaron sus majestades con el regalito de una fuga de lixiviados que ahora no ha ocultado el señor Prieto, amigo de periodistas trileros y cuyo arreglo, por lo que se nos ha dicho ha sido un arreglo . Y ahí se arrejunta la perspectiva de las elecciones, con padrinos ofreciendo puestos de trabajo que devengarán sus intereses a finales de mayo. Por lo bajines se habla de 20 puestos que pueden arrastrar, entre ponte bien y estáte quieta, unos cien votos de padres, hijos, hermanos, sobrinos y demás familia; los suficientes para rascar mayoría municipal o auparse a una presidencia vecinal. Por cierto Nolete, que es un quisquilla de la leche, me ha preguntado si sé algo de los ecologistas o de la junta de San Román, pues nada han dicho de esta fuga, que puede convertirse en tocata. Pues hermano, están desaparecidos, mising -o algo así-dicen los modernos. Pero donde más descojone electoral ha visto nuestro amigo es en el asunto de la catedral leonesa. Han repicado las campanas de León que es donde se acumulan los votos de la provincia; su sonido, aunque sea en forma de eco, ha sobrevolado Valladolid, ha cruzado el Guadarrama y, mira por donde, o mejor oye, se han oído hasta en la Moncloa que es donde reside Papes. Órdenes hubo; el gobierno central y el autonómico han emprendido una carrera de fondo que no de relevos; han colocado a don Julián López como si fuera un emparedado y han firmado la intemerata de millones. Gloria daba ver la fotografía de Ramiro, el miércoles, mostrando las carantoñas de Enrique Sáiz por la derecha y Julián Martínez por la izquierda, como les correspondía, al obispo leonés. A ver ahora cómo se reparten los votos. Entre mientras como eso de los votos en Astorga es cosa de poca monta, nuestra catedral se escojona -con perdón, y no me confundas el escojone con el descojone que según el diccionario de Nolete son totalmente diferentes-. Digo que nuestra catedral se escojona, y de risa descojonante, aunque sea más de pena y rabia, es ver desde más de nueve meses la torre rosada encintada, acordonada vamos, por si otro tramo de cornisa le da por aterrizar. La Junta, bien se nota, no tiene prisa, que eso no estaba previsto; el ministerio de la señora Calvo no se da por aludido a pesar de la sangre maragata que, dicen algunos, corre por sandungueras venas. Claro que uno que podía influir algo, me dijo al oído que si se tapan memorias episcopales y se eliminan vallas... Y pliego el pliego, hermano. Remato con esa pérdida del Velasco; Astorga se ha quedado sin cine; Vicente echó el cerrojo y será difícil recuperar ese espacio de ocio; de ello trataremos algún día. Un abrazo.