«Les preguntaban tres veces por el nombre y dirección, y si no decían nada, es que estaban muertos»

Roberto Cubillo es autor de varias obras sobre historia y sanidad
Roberto Cubillo de la Puente, autor de obras como Comer en León: un siglo de historia (1799-1800) , La ciudad de León a mediados del siglo XIX y una completa biografía sobre Miguel Cordero del Campillo, entre muchos otros, es un experto en historia de la sanidad y de la alimentación. Sobre las peculiaridades de la arriería montañesa, añade que estas gentes negociaban la mercancía «ellos mismos, sin intermediarios. Y también alquilaban sus monturas -llevaban personas-, ellos iban siempre andando en todos sus viajes porque no se podía quitar espacio a las mercancías». Pero, ¿se dedicaban a esta actividad a tiempo completo o lo simultaneaban con el trabajo en el campo? Cubillo comenta que en un gran porcentaje se dedicaban a la arriería a tiempo completo, ya que los nombres de los arrieros en los documentos se repiten a lo largo de todo el año; eran las mujeres las que se quedaban en casa a cuidar de la hacienda. En cuanto a las relaciones con otros colectivos arrieros, como los maragatos, había de todo, «a veces se robaban los mulos unos a otros». «Está registrado que una vez -dice- un argollano le limpió la mula a un vaqueiro. La justicia le dio caza y le quitaron todo, no embargaron a su madre de casualidad». También añade que muchos morían por el camino: cuando esto sucedía, iba el juez y el cirujano y le decían tres veces: «¿Cómo te llamas, de dónde eres y a dónde vas?», si no respondía, estaba muerto.