El director del equipo califica los murales como «un importante conjunto para la comarca»
La interpretación pondrá fin a la restauración de las pinturasgóticas
Alrededor de cuarenta registros han podido ser recuperados en las dos fases

Santa Apolonia, santa Lucía y una tercera figura femenina
Alrededor de medio año han necesitado los técnicos para completar la restauración de las pinturas murales de estilo gótico de Cebrones del Río. La cabecera de la primitiva iglesia, convertida hoy en capilla lateral de la Parroquia de San Lorenzo y San Esteban, luce los restos de esta obra recuperada, al igual que se ha recuperado el espacio en el que se encontraron, instalando un suelo de madera nuevo y una verja metálica, como separación física, que protege las pinturas, pero permite admirarlas al visitante. Según explicó el director de la restauración, Marino Nieto, el trabajo se encuentra a falta de que se concluya su estudio, que realiza el director del Museo de León, Luís Grau, para entregárselo a la Consejería de Cultura. Labor de estudio, que no ya de campo, para un conjunto que «no existía -se encontraba oculto- y que ahora tiene una gran importancia para la zona: puede ser el más importante de la comarca», señaló Nieto, de la empresa Restaurolid Ibérica. Nieto estima necesario que se articule un sistema de visitas a las pinturas que, allá por el siglo XIV o XV, adornaban, casi con toda seguridad, todo el recinto sagrado: «Se trata de establecer un horario de visitas o que se ponga a alguien a disposición de esta labor, con el fin de que sean posibles las visitas». En cualquier caso, indicó que deben ser los técnicos correspondientes los que determinen el mejor modo de que este conjunto artístico se convierta en un atractivo turístico. Tres temáticas Las pinturas que se conservan en Cebrones del Río presentan tres temáticas diferentes, una vez completado su descubrimiento. Los murales que se restauraron en la primera fase corresponden a la pasión, presentan un pantocrátor presidiéndolas y, a los lados de éste, se representan a san Esteban y san Lorenzo, a los que se dedicó el templo. Estas tres figuras son de mayor tamaño que el resto. Sobre ellas, se encuentra el relato de la pasión de Cristo, con escenas un buen número de escenas conservadas y reconocibles, como la última cena. Quince de estas escenas, que se encontraron tras un retablo, se encuentran bastante completas y hay alguna más a la que le falta parte. Intactos Ya en la segunda fase, en la pared situada a la izquierda según se mira a la capilla, el número de registros también supera la docena. Sin embargo, alrededor de la mitad se conservan intactos o casi completos. Es el muro de la vida de Jesús, aunque, por restos de otras viñetas, se puede decir que en todas las paredes, en el piso inferior, hubo figuras de gran tamaño, como las de los santos citados, aunque no se puede decir si se refieren a ellos. La matanza de los inocentes, María, José y el Niño y otras representaciones dan idea de que se trata de la infancia de Cristo, aunque queda para el estudio que se elabora ahora determinar el significado de los seres fabulosos que aparecen en uno de los registros o de la escena de la siega, por citar algunos ejemplos. En la pared derecha, la que más ha sufrido, sería, siempre en base a lo que se conserva, la pared de los santos. Dos figuras muy completas y otras tantas con mucho vacío por interpretar. De las primeras, dos son santa Apolonia y santa Lucía, pro la tercera, pese a conservarse entera, no se ha podido determinar a quién corresponde, a falta del estudio de Grau.