CARTA TE ESCRIBO
Una titulación más
QUERIDO hermano: Por esta banda hemos quedado decepcionados. Están aquí los Santos, y la nieve en los altos, demasiado altos. Ansias teníamos de poder pisar los falampos y ni siquiera falispas llegaron. Parece que estamos condenados a sufrir el suplicio de Tántalo; ni agua, ni nieve, ni Dios que lo fundó. Esperamos. Como esperamos que la operación estética que en Madrid van a realizar a la Venerada Bandera o Seña de nuestra ciudad, conocida como Pendón de Clavijo, sea un éxito. Con la original, casi cenizas, poco podrán hacer, que nos conformamos con que repongan los cristales que la protegen y podamos lucirla, en el «arca de madera, forrada de tela carmesí y guardada bajo tres llaves». La pasearemos en los desfiles de la Zuiza pregonando aquel hecho de armas del rey Ramiro y su alférez, el astorgano Luis Osórez, antepasado de los Osorio que fueron marqueses de la ciudad. Lo cierto, hermano, que eso -la bandera- fue lo único que nos dejaron de su viejo y caduco esplendor, llevándose cuanto pudieron. Pero así se escribe la historia, y la memoria de la misma hemos de tenerla en cuenta mirando en todas las direcciones; que algunos se ponen orejeras y solamente tienen memoria para lo que a ellos les atañe, o les interesa. Fuera cierto o no, aquel episodio guerrero del siglo nono, en los llanos de Albelda y en las laderas del monte Laturce, es una bella leyenda a la que no tenemos por qué renunciar. Como tampoco tiene por qué renunciar -algunos se lo echan en cara- a su condición de profesor contratado el ínclito concejal del municipio leonés, chamán de la cultura tradicional leonesa y guardián mayor de nuestro folclore. Abel Pardo, rapaz listo donde los haya, cada día nos sorprende con alguna de sus declaraciones, o actuaciones concretas. Por el amor que ha demostrado a esta nuestra tierra se le pueden perdonar más de cuatro desvaríos, que parece se le producen en demasía. Templar gaitas leonesas es una de sus habilidades más notorias; y te digo, querido, que no le falta fundamento para esa defensa a ultranza; pues ya cuando Fray Gerundio hizo de misacantano en Campazas la fiesta fue amenizada por unos gaiteros que su padre, previsor, había contratado en la ciudad de Astorga. Dale gusto al Padre Isla. Hombre, digo yo que acaso los Cirolines , los Jatas , aquel mítico trío de los Boinas y cuantos hacen sonar la dulzaina por páramos y riberas, no estén muy de acuerdo con el destierro que ha hecho de la dulzaina. Yo tampoco lo estoy, pero en el pecado llevará su castigo. Aunque según el currículo, que hubo de exhibir o al menos pregonar, a causa de las maledicencias originadas por esa profesoría, pocos habrá en la provincia que le paren los pies. Seis o siete idiomas -no sabe el número exacto- domina el mozo. Con otros tres o cuatro -tampoco especifica el número concreto- viene a decir que se defiende. Espero que entre los que domina esté el latín, por aquello de haber parido el lliunés , lleunés o como la Academia Asturiana decida cómo decilo y escribilo. Licenciaturas la tira; y titulaciones tantas como una riestra de Villares puede lucir. Un mirlo blanco que la ULE no podía desaprovechar y bien ha hecho en contratarlo. Y si domina como Dios manda las frases con palabras como falleva, escolingar, gromo, engarniar, llurtia, meín, pabeiso, o saltabardas que cuente con la titulación de experto en el idioma de Estébanez y su difunto anexo de Calzada. Su academia, estoy seguro, se la concederá con el máximo gusto junto con el diploma en el que figuran el roble y la encina con sus correspondientes frutos. Amén.