El 46% de los agresores son los propios cónyuges de la víctima, mientras que el 14% son ex maridos
Uno de los datos que nos ayuda a entender porqué muchos de los casos de violencia doméstica se quedan en casa es el de la relación afectiva entre víctima y agresor. Según un estudio realizado por la delegación territorial de la Junta de Castilla y León en base a las denuncias registradas en la provincia de León, el 45,49 por ciento de las víctimas sufrieron la agresión por parte de sus cónyuges, mientras que el 14,03 por ciento, fueron atacadas por sus ex maridos, después de la separación legal. En el 24,99 por ciento de los casos sólo existía una relación afectiva entre ambos, mientras que en el 15,49 por ciento, se trataba de una relación afectiva inexistente en la actualidad.
El hecho de que en las zonas rurales, la dispersidad geográfica de las casas y la despoblación, factores que favorecen la incomunicación de las personas, así como la dificultad que tienen muchas mujeres de acceder a cualquier tipo organismo público, o fuerza de seguridad, ha hecho que administraciones como la Junta de Castilla y León, hayan puesto sus fuerzas en los pueblos para sacar a la luz y erradicar muchos de los casos de violencia doméstica, que por desgracias son transparentes para la sociedad, y que son la causa del sufrimiento de muchas mujeres que no se atreven a denunciar su situación.