Reportaje | a. domingo
Más de cien kilos de barro
El trabajo al aire libre es el mayor enemigo de la intentona de la Feria de Alfarería
Juan Carlos Fernández comenzó a modelar la base del cántaro pasadas las doce del mediodía.
Las 12 horas y 17 minutos. El notario Maximino Álvarez Solís fijaba ésta como la hora en la que el alfarero Juan Carlos Fernández Carrasco ponía las manos sobre el barro, impulsaba el torno con el pie y comenzaba a modelar un cántaro de estilo jiminiego, en el que se emplearán más de 100 kilos de barro y medirá 1 metro y 30 centímetros.
El notario regresará el domingo para medir la pieza y levantar el acta para su remisión a los Guinness, «que debe aceptar el récord, porque existe acta notarial, pero otra cosa es que lo publique», explica el alfarero, de Puente del Arzobispo (Toledo). Fernández Carrasco señala que la plasmación en el libro «es cuestión de dinero» y señala que una pieza que modeló en Toledo, de metro y medio, llegó a formar parte del Libro Guinness de los récords , porque «la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha estaba muy interesada y aportó la financiación».
Fernández levantó otra pieza de alfarería de 1,30 metros en El Ejido (Almería) y se considera honrado por la organización de la feria alfarera de La Bañeza, que le propuso el reto con una pieza «muy característica», un cántaro de Jiménez. «Después de un mes se podrá conocer», explicó y formará parte del patrimonio municipal bañezano siempre que se logre levantar la pieza.
La técnica para modelar semejante cacharro es «la misma que se emplea con las tinajas», señala el artesano. Es decir, se levanta por fases, esperando que el barro seque para vaya aguantando el peso. El mayor enemigo del alfarero es que la pieza se levanta al aire libre, con un material sensible como el barrio que se puede agrietar, explicó el afarero.