Cincuenta años de esquí en San Isidro
El complejo arrastra retos como su aprovechamiento estival, la fusión con Fuentes de Invierno y la inversión privada

Una joven con un niño esquiando junto a un cañón de nieve en la estación de San Isidro.
En 1962 se celebró la primera reunión para determinar el lugar para la construcción de la que sería la primera estación de esquí en la provincia de León. Los lugares entre los que elegir fueron Pajares, San Emiliano, Vegarada, Riaño (Maraña y Panderrueda) y el Puerto de San Isidro (Cebolledo). A la reunión asistieron representantes de la Diputación de León, las delegaciones provinciales de turismo y juventud, la federación norte de esquí, el Auntamiento de León y los alcaldes de Riaño, Villamanín, San Emiliano, Boñar y Maraña, además de la prensa y radio de la provincia. Era el germen de lo que hoy es la primera estación de la cordillera Cantábrica, que cumple 50 años con el reto de sobrevivir a la escasez de nieve y los altos costes que supone para la institución provincial el mantenimiento de unas instalaciones que, en un año bueno, suponen un millón de euros de pérdidas para las arcas provinciales, pérdidas que se triplican en una mala temporada.
Entre los desafíos pendientes que mandato tras mandato se traspasa de una corporación a otra la Diputación, figura la fusión con la estación de Fuentes de Invierno, gestionada por el Principado de Asturias, para crear la ‘gran estación del norte’ así como la desestacionalización de estos recursos para aprovechar las instalaciones en época estival y favorecer a los pueblos de su área de influencia. Tampoco hay visos de que vaya a salir adelante el sistema de colaboración público-privada tan necesario para conseguir financiación para la actualización de las infraestructuras y las inversiones que requiere la estación.
También los plazos para la construcción del complejo fueron lentos. Tras decidir la pueste en marcha del proyecto, aún pasarían siete años hasta que en mayo de 1969 la Diputación de León destinara 7.600.000 pesetas para la adquisición de los todos los terrenos del puerto de San Isidro con vista a establecer allí la estación deportiva. Se contempla ejecutar el proyecto en 2.000 hectáreas
En mayo de 1971 la Diputación aprobó un presupuesto de 37.409.103 pesetas para un telesquí en 200 metros en La Raya, un telesquí en Salencias, la construcción de una escuela de esquí en el puerto de San Isidro y obras de terminación de accesos al circo de Cebolledo. Las instalaciones cogen ritmo y ese noviembre la institución provincial informa de que se está finalizando las obras de la escuela de esquí, la cafetería, el restaurante y otras obras complementarias. Están ya instalados dos telesquis y a punto de ser montado el telesilla» todo ello con un crédito del Banco de Crédito Local de España
En diciembre de 1973 se habla de que los domingos San isidro acoge ya a más de seis mil esquiadores. «Diversos grupos de toda España se trasladan al puerto de San Isidro para recibir clases de los profesores de esquí», publicaba Diario de León. Entonces contaba con un telesilla de 1.200 metros de longitud y 275 de desnivel y los telesquíes de Salencias y La Raya. «En proyecto están el teleférico y telesquí de Toneo, telesilla de Lago Ausente, telesilla se Vegarada, telesquí de las Piedras y un último telesquí que tendrá su llegada en el collado de Peña Navares», añadía el Diario.
No fue hasta el 26 de mayo de 1974 cuando León Herrera y Antonio del Valle, subsecretarios de Gobernación; el gobernador civil Laina García; el presidente de la Diputación de León Emiliano Alonso S. Lombas y el alcalde de León Manuel Diez Ordás inauguraron la estación de esquí de San Isidro, con una inversión cercana a los 70 millones de pesetas.

Vista de San Isidro en los años 90.