La tradición manda: tirón, beso y perdones
El domingo será jornada de reencuentros, rituales, sabores fuertes de chorizo, morcilla y pulpo, de bailes, pendones y populismo

Los pendones se concentran en E.Lecrerc y elevan sus telas multicolores por la N-120 hasta La Virgen del Camino
El 5 de octubre, su fiesta, Froilán aguardará a sus fieles bajo un sol de justicia, según las previsiones. Los más respetuosos con la historia acudirán a pie, siete kilómetros de peregrinaje. Muchos irán vestidos de leoneses tradicionales o de «calle». Ser la sede de una de las tradiciones con más colorido de la autonomía, Fiesta de Interés Turístico Provincial y Regional, es para la Corporación de Valverde de la Virgen un «orgullo».
Y Froilán, que antes de santo fue eremita, nunca estuvo ni estará solo. Ordas de vecinos acudirán este domingo hasta la basílica de La Virgen del Camino a tocarle las narices. Así, literal.
Nadie recuerda cuándo y dónde nació la costumbre de agarrar su apéndice de bronce, pero es rito antiguo y de obligado cumplimiento si uno quiere tener suerte y salud. En romería siguieron también al santo hace siglos por todo León sin importar en qué cueva o gruta se retiraba a rezar. Le acompañaron reyes y eclesiásticos, vecinos y forasteros. Ahora, continúa ejerciendo el «tirón» desde su silueta labrada por Josep María Subirachs.
Será jornada de sabores fuertes, con el chorizo, el pulpo y la morcilla como estandartes tradicionales; de visiones fuertes, con las telas de los pendones elevándose al cielo, compitiendo por marchar con dignidad, a pesar del peso; de calor, de marea humana, de bailes regionales, de religión y populismo.
Símbolo y orgullo de cada pueblo de León, los pendones constituyen uno de los máximos exponentes de esta gran cita. De rayas, verdes, rojas, blancas, amarillas y azules, se volverán a lucir y a bailar por las callejuelas de La Virgen del Camino atestadas de romeros y de medio millar de vendedores de frutos secos, cerámica, ropa, curiosidades y comida.
Es la cara popular de una de las romerías más arraigadas en la provincia que llega con, al menos, otro dos mandatos. Tras dar brillo a la nariz de Froilán cincelada en la puerta Sur de la Basílica, antes o después, los romeros deben besar el manto de La Virgen del Camino, la patrona de León, y comprar «perdones», que son las avellanas que, según la leyenda, llevaban los mozos a sus casas de madrugada para hacerse perdonar las horas de juerga. Tampoco se sabe de dónde salieron estas costumbres, pero el gesto es tradición.
Será festejo grande en La Virgen, el pueblo que alberga la Basílica de la patrona. Día para cumplir rituales. que hunde sus raíces en el medievo y que aprovecha los homenajes a La Virgen y a San Froilán, para convertir a la localidad en una gran fiesta con mercado.
Además de los pendones y pendonetas, el colorido también irrumpe de la mano de los carros engalanados. Los cinco ganadores del concurso leonés del pasado domingo partirán a primera hora de la mañana de la plaza Mayor de la ciudad, acompañados por grupos de bailes regionales. Se encontrarán con los que ya estén concentrados en el aparcamiento de E.Leclerc y subirán juntos hasta La Virgen a partir de las 10.00 horas. A mediodía se celebrará la misa y una hora más tarde se podrán contemplar los bailes regionales y la exhibición de pendones. El pico de mayor afluencia se desarrolla entre las 10.00 y las 15.00 horas con una previsión de más de 60.000 personas.
Se recomienda a quien acceda desde la ciudad de León o desde el municipio de San Andrés que utilice los servicios públicos con un refuerzo de más de 20 autobuses o bien como se ha hecho de manera tradicional, desplazándose a pie. En esta jornada de reencuentros, religión y populismo, las tradiciones sumarán otr moderna del selfie con Froilán, porque hoy, como ayer, el santo sigue atrayendo a su pueblo, que cariñosamente le tocará la nariz.