Como el diluvio universal
La lluvia obliga a recortar la procesión de Los Pasos y reabre el debate sobre la idoneidad de permitir que las tallas se mojen.

El momento del Encuentro es el que concita la mayor expectación de la Semana Santa de León, a pesar de que esta vez los paraguas obligaron a variar el panorama general.
A las seis de la mañana ya no llovía. La noche fue una secuencia impenitente de precipitación y viento, pero el cielo hizo ademán de abrirse y pareció ofrecer una tregua.
Craso error. Apenas cinco minutos después de que La Verónica, la Coronación y el Ecce Hommo asomasen a la calle, con los braceros a rostro descubiertos camino de su puesto en la procesión, hubo que dar marcha atrás y volver a Santa Nonia. Otra vez agua.
La procesión de Los Pasos semejó más una sucesión de predicciones meteorológicas que el momento cumbre de la Semana Santa. Llegó el abad a las 7.15 a la iglesia, acompañado de La Ronda y salió a la puerta a las 7.30 a anunciar que había fumata... gris. «Vamos hasta El Encuentro y nos recogemos lo antes posible».
Ovación y aplausos en la primera reacción. Las reflexiones, a posteriori. «Había que salir, corremos el riesgo de que la gente se canse de suspensiones y se nos marche a la playa, que se nos muera la Semana Santa», explicó después de la recogida un bracero mayor. «Esto es un crimen artístico. Ya hubo que restaurar varias tallas por la mojadura del año pasado y parece que no espabilan», protestó otro papón.
Más quejas
Las quejas llegaron también al público en la Plaza Mayor. Tanto paraguas impedía la visión del momento central del acto en las filas posteriores y un grupo significado inició una pitada de protesta que se resolvió por la vía pacífica con la decisión de cerrar los quitalluvias y tener la fiesta en paz.
¿La procesión? Como siempre. Arrancó un poco más tarde de lo habitual por las diatribas en torno a la conveniencia de echar a andar o no, siguió con momentos íntimos y muy especiales y acabó a la carrera. Superada con nota la enrevesada senda de Hospicio y Escurial, plástica a más no poder la subida de Las Carbajalas, con los pasos agrupados y muy cercanos unos a otros y resumido el sermón de la mañana. La doctrina mejor en otro momento más seco.
El Encuentro escenificó más bien el diluvio universal. San Juan y La Virgen se encontraron en medio del aguacero. El mismo que acompañó al cortejo ya en la entrada de San Francisco. Antes, las tallas habían bajado por San Martín y Fernández Cadórniga. A la altura de la gasolinera, la mayor parte de los grupos optaron por marchar casi en ordinaria hasta la llegada a Santa Nonia.
La labor silenciosa de secar los pasos ocupó la primera sesión de la tarde. El tiempo cronológico marcará las consecuencias del tiempo meteorológico.