CAPILLOS ARRIBA
Llegaron, vieron y vencieron

La Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Victoria participó ayer en la procesión de Jesús de la Esperanza y hoy estarán tocando en Cádiz.
Corazón leonés, alma sevillana y más de dos décadas fusionando lo mejor de allí y de aquí. Con la pasión por la música como hilo conductor y espíritu nómada en el ADN. Ayer presentaban sus respetos a Jesús de la Esperanza y casi sin tiempo para asimilar su fugaz paso por nuestra Semana Santa se fueron con las marchas a otra parte, rumbo al sur, a beber gloria en Tacita de Plata. Hablo de la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Victoria, un grupo independiente que nace en 1994 tras una escisión en el Dulce Nombre. «Los primeros pasos fueron difíciles», recuerda su actual director, Santiago Rojo Rubio, pero pronto se ganaron la admiración y el respeto de sus paisanos y sobre todo de Andalucía. Desde hoy y hasta finales de semana acompañarán a varias hermandades de Cádiz, Huelva o Sevilla.
Antes de que todo pase, le robo un rato de charla a Santi, al frente de la formación desde 2013. De los orígenes tiene culpa la visita que en 1993 hizo a León la Banda del Santísimo Cristo de las Tres Caídas de la Hermandad de la Esperanza de Triana —en Sevilla—. «Nos gustó cómo se hacían algunas cosas allí, el modo de montar las marchas, la gestión independiente, el uniforme y sobre todo su instrumental y la esquematización de las voces», remarca.
Salen por primera vez en la Semana de Pasión de hace 21 años invitados por la Cofradía Nuestro Padre Jesús Sacramentado y María Santísima de la Piedad Amparo de los Leoneses, que por aquel entonces también era una novata en la capital. Desde entonces se profesan fidelidad eterna. Lo que al principio se gestó entre 40 y 45 músicos es hoy una banda multitudinaria de 114 integrantes donde cornetas, tambores, bombos, trompetas, fliscornos, trombones, bombardinos y tubas casan en perfecta armonía. No sin esfuerzo diario, claro. Dan el Do de pecho desde casi el Lunes de Pascua —«para preparar el Corpus»— y luego se toman un respiro hasta septiembre.
Hasta no hace mucho era fácil toparse con uno de sus ensayos en el Colegio de La Palomera, pero ahora han alquilado una nave en Santa Olaja de la Ribera. Sin ánimo de abrir heridas, Santi considera que el oficio de músico está más reconocido en el sur del país que por estos lares.
Entre su repertorio se esconden medio centenar de marchas que van renovando cada año. «Esta Semana Santa estrenamos diez nuevas», puntualiza. Aunque la mayoría de ellas son de origen sevillano, también interpretan alguna gestada aquí.
Los del Cristo de la Victoria, nombre que por cierto tomaron de la capilla que echa raíces en la Calle Ancha —otra de las joyas de esta santa ciudad que están ahí pero que pasan desapercibidas— se convirtieron en una banda mixta allá en 2007. Su uniforme es otra de las grandes singularidades. «Se inspira en el que luce la Academia Básica del Aire de la Virgen del Camino, pero con algunos matices». El suyo, por ejemplo, cambia el gris ejército por el azul, además de llevar gorra de plato blanca, ceñidor con el escudo de la banda, hombreras o una gala de cadera del color de la bandera leonesa. Porque aunque son más profetas allá que acá, ninguno olvida sus raíces, ni pone en duda que León es su casa. De hecho, una gran parte de los integrantes pertenece a cofradías de la capital y son muchos quienes sienten auténtica devoción por el Nazareno.
El tiempo se agota. Un lujo compartir minutos con nuestra banda más internacional. Y como el Cristo al que han adoptado —el de la Victoria— seguro que hoy llegarán al sur, verán y vencerán.