VIERNES SANTO
En tus manos encomiendo mi espíritu
H oy que a la caída de la noche todo estará consumado, con los primeros rayos de sol (...) de la mañana la capital del viejo se teñirá, se tiñe y se habrá teñido de morado y negro para honra y gracia de la procesión que sustenta sobre sus hombros y sobre sus hombres el sello internacional del interés turístico que atrae a los de fuera y que glorifica a los de dentro.
Es Viernes Santo. La jornada posterior al día del Amor Fraterno se convierte en la fecha del Esplendor Eterno por antonomasia. Y por los siglos de los siglos. Casi cinco millares de penitentes por el interior del recorrido. Incontables casi los que lo siguen por el exterior. León efervesce Semana Santa.
La catedral de Santa Nonia le roba el fulgor a la de la Plaza de Regla esta mañana. Quien no haya leído estas líneas antes de las seis y media de la mañana, corra raudo a paladear el sabor antañón de La Pasión como toda la vida. Quien se haya echado a los ojos el periódico más tarde de esa hora, ya tiene una cita para el año que viene.
Con el abrazo de los que, a lo peor, no se han visto un año ha. Con las túnicas recién planchadas. Con los nervios a flor de piel. Con los pies doloridos y las cervicales rotas a la hora de comer. Con la satisfacción del deber cumplido cuando llegue la hora de comer.
A millar y medio largo de elegidos les toca ver El Encuentro sentados. Y en posición de privilegio. Antes El Nazareno y su cohorte habrán recorrido los alrededores del Mercado y de las Carbajalas, habrán bajado por la Cuesta de los Castañones y habrán enfilado arriba recto camino de la plaza.
Sólo a los puristas les queda reservado paladear Cardenal Landázuri en versión intimista y degustar el descanso antes de encarar el grandioso momento de enfrentarse a la muchedumbre. La explosión de público y júbilo del Cid y la calle Ancha. El fulgor de Ordoño II y los recovecos rectos de Burgo Nuevo. Teatro, el pórtico de la gloria que es la Rúa y la escalera al cielo a ras de tierra que es el tramo previo a las Concepcionistas, donde todo fue el principio y donde ya se anuncia el fin.
Los Pasos. Millones en toda la mañana. Trece estampas de la Catequesis urbana en que se convierte cada primavera la legión de los escudos de Jesús Hombre y Salvador. JHS.
Al monaguillo debutante que anoche apenas durmió se le hará corta hoy la tarde para resetear todo lo que habrá visto esta mañana. A la madre y esposa paciente se la volverá larga la madrugada para conciliar el sueño reparador, ahora que la única semana que dura diez días apura los últimos tragos. Y al señor de León, hoy acompañado sí por su inseparable Simón de Cirene, que el lunes hizo huelga porque lo manda la costumbre y se ha hecho tradición, el calendario le pondrá un año más en la historia de su historia.
Por la tarde las Siete Palabras luce su túnica tricolor. Y por la noche el Santo Entierro, solemne y oficial, cierra la triada. Hoy sí (porque en días anteriores no) la Corporación Municipal acompaña a Angustias y Soledad en su cortejo fúnebre del cierre de la jornada. Los munícipes se suman a la tarea a la altura de San Isidoro y mezclan la tarde y la noche con el aroma del incienso. Así sea.