¿Por qué se juegan a las chapas en Semana Santa? La curiosa tradición leonesa de origen bíblico
Aunque esta costumbre no es exclusiva de Castilla y León, en la provincia leonesa se ha convertido en una seña de identidad social y cultural de estas fechas
Tradicional juego de Chapas en el Bierzo.
Como cada año, el juego de las chapas se convierte en el pasatiempo estrella para los leoneses durante la Semana Santa. A pesar de su arraigo, no muchos son conocedores del origen de esta práctica y la razón por la que se juega en estas fechas.
Las chapas son una tradición de origen bíblico y simbolizan el sorteo de la túnica de Jesucristo. Según cuenta la creencia popular, los soldados romanos utilizaron un juego de azar similar para decidir el dueño de las vestiduras de Jesús antes de su crucifixión.
Aunque esta costumbre no es exclusiva de Castilla y León, en la provincia leonesa se ha convertido en una seña de identidad social y cultural de estas fechas.
En la Comunidad, se han autorizado 92 establecimientos, de los que 20 se encuentran en León. En la provincia, las chapas no es solo un entretenimiento, sino un evento social masivo que moviliza a miles de personas durante los días de Pasión y acapara el 30% de las autorizaciones concedidas por la Junta de Castilla y León. Lugares como La Bañeza, Valencia de Don Juan o Ponferrada son puntos clave donde los corros son multitudinarios.
Aspectos clave
Para jugar el juego, se lanzan al aire dos monedas antiguas - tradicionalmente "perras gordas" de Alfonso XII o XIII. El resultado depende de si salen dos caras, dos cruces o una de cada, en cuyo caso se repite la tirada.
Es un momento de reunión en los pueblos donde los jugadores se agrupan en torno al 'baratero', quien organiza las apuestas tras las procesiones. El baratero es la figura central en los corros y se encarga de organizar las apuestas, casar el dinero y, sobre todo, de mantener el orden y la limpieza en el juego. Se queda con una pequeña comisión por la gestión.
En León es casi un rito usar las "perras gordas" y es común que los jugadores las cuiden y las guarden de año en año, ya que el desgaste y el peso influyen en cómo "vuelan".
Aunque la normativa permite jugar varios días, en León el Jueves Santo tras la procesión de los Pasos y el Viernes Santo son los momentos de máxima afluencia. Es común ver los bares del Barrio Húmedo y el Cid totalmente abarrotados alrededor del círculo trazado en el suelo.